El cuerpo femenino, parte del espectáculo de futbol


Resumen*

Esta ponencia está ligada al trabajo de esta mesa en la medida que expone como en un espacio de entretenimiento y espectáculo que se consume masivamente como lo es el fútbol son identificables los usos sistemáticos de ciertas categorías sociales como herramienta para prolongar la hegemonía de los poderes que actúan sobre los cuerpos de los individuos. En este caso desarrollaré a profundidad como se reafirma por medio de los espacios futbolísticos la categoría de género específicamente el femenino, y como el cuerpo de las mujeres es reducido a un objeto de admiración y consumo.


He sido desde muy pequeña una fiel amante y seguidora del fútbol, he vivido desde la infancia una cercana relación con este deporte como espectadora y jugadora y todo este gusto e interés me ha llevado hasta las tribunas del estadio a disfrutar como hincha del espectáculo del fútbol. Como mujer mi experiencia en los espacios futbolísticos se ha visto vedada por las imposiciones masculinas a las que están ligadas las dinámicas de este deporte, lo que me ha inspirado realizar esta ponencia exponiendo una de las formas en las que las categorías de género, y los ideales heteronormativos son reproducidos en las tribunas del estadio, situándome específicamente en la tribuna a la que asisto la del Atlético Nacional de Medellín, específicamente la barra de Los del Sur, (nombre que lleva la tribuna popular del Nacional) que alberga una de las hinchadas más grandes del fútbol colombiano, hecho que sumado a que es la hinchada de un equipo paisa, (y vale la pena resaltar que esta es una cultura altamente machista, conservadora y regionalista) hacen de este espacio una meca de exclusión y represión.


Antes de seguir desplegando el tema quisiera explicar rápidamente los conceptos de los cuales me valdré para soportar las ideas que pretendo desarrollar, los cuales son “heteronormatividad” y “performatividad de género”. A partir del estudio realizado a estos conceptos a luz de las teorías de género, defino la “heteronormatividad” como el conjunto de prácticas impuestas por el patriarcado, con fundamentos supuestamente biológicos que exigen a los individuos un comportamiento determinado socialmente según su sexo, su género, e incluso su raza y clase social. Y la teoría de la “performatividad de género” que propone Judith Butler, la entiendo como la construcción de un comportamiento según el sexo de cada individuo que se consuma por medio de acciones repetidas, en otras palabras que es un comportamiento socialmente custodiado y socialmente construido (camino como mujer, peleo como hombre, juego fútbol como hombre, me peino como mujer, etc.)


En “Los del Sur” todo esto comienza a evidenciarse desde la estructura misma de la barra, la cual cuenta con una organización jerárquica desde los llamados “combos”, que son asociaciones de hinchas que se agrupan de acuerdo al lugar de residencia, y se organizan para constituir una parte activa de la barra. Cada uno de estos combos cuenta con líderes encargados de administrar los procesos ante los otros combos y ante la barra en general y ninguno de estos líderes puede ser una mujer. “Hay un solo combo encargado de liderar la logística en la tribuna, El comité, y son ellos quienes ponen las reglas y una de ellas es que las mujeres no pueden liderar combos.” (Fray Santiago Céspedes, testimonio). Resultado de esto muy pocos combos aceptan siquiera la entrada de mujeres y la presencia femenina es casi nula y reducida a la de simple objeto de admiración, ya que, estos procesos de marcada tendencia heteronormativa, generan que ir al estadio para una mujer, sino es con su pareja y de una manera pasiva, se vaya convirtiendo de alguna manera en un desafío hacia su rol femenino, ya que no es una acción que valla en concordancia con lo que socialmente le está establecido a su sexo.


Entonces no es común encontrar mujeres que asistan al estadio solas y mucho menos a la tribuna en cuestión. Yo por mi parte lo hice durante un tiempo, y pude constatar que las mujeres a los escenarios futbolísticos no asistimos como espectadoras, sino como parte del espectáculo., por esto debí desarrollar tácticas para mi tranquila supervivencia en la tribuna, como hacerme en la periferia, jamás en el centro, porque es muy fácil sentirse víctima de acosos, sentirse intimidada o en alguna clase de peligro.


Por ejemplo es frecuente una práctica bastante determinante que nos da cuenta de cómo se reduce a las mujeres a simples objetos de placer y deseo y a mero producto de espectáculo, y esta práctica consiste en lo siguiente: siempre que una mujer de determinadas características, (generalmente mujeres voluptuosas y vestidas con ropa ceñida y corta, mujeres que desde su aspecto físico dan la impresión de ejercer “adecuadamente” el rol femenino impuesto socialmente) se ponen de pie en las gradas, de inmediato todos los hombres que alcanzan a verla comienzan a gritar: ¡huuueeeevóoooo! ¡huuueeeevóoooo! y solo en cuestión de segundos casi toda la tribuna estalla en este mismo canto. Muchos de los asistentes hombres se ríen al presenciar este suceso y para las mujeres es una situación a ignorar, ya que esta práctica se ha vuelto costumbre, parte de esas prácticas heteronormativas que nos subsumen y es poco usual encontrar a algún hincha, hombre o mujer, que la rechace o la identifique como un acto de acoso.


Pero la reproducción de esta categoría social no se da solo en la tribuna. Pasemos a analizar una situación fuera de este espacio concreto, la transmisión de un partido de fútbol. En casi todos los casos quienes comentan el partido y quienes lo narran, son hombres, si hay alguna mujer tiene un rol de periodista, no muy perceptible. Aquí la voz masculina es la voz oficial, la que ejerce un discurso técnico y consciente de la materia, entonces se construye una imagen del fútbol hecha por hombres y para hombres. Y no solo se hegemoniza el discurso patriarcal y los ideales heternonormativos desde la voz que narra y comenta, si miramos como son dirigidas la mayoría de las tomas previas al inicio del juego, seguramente nos encontraremos con un gran número de imágenes de los espectadores que esperan en las tribunas, de estas imágenes la mayoría serán de mujeres y de estas mujeres enfocadas por las cámaras la mayoría contarán con una apariencia que encaja fácilmente con los estereotipos de belleza reproducidos en los medios de comunicación como novelas, realities y demás productos de entretenimiento y estas imágenes irán acompañadas por las acotaciones de los comentaristas hombres, que expresaran cosas como “ bonita la vista en las tribunas” o “qué bonito el paisaje”, siempre llevando la imagen femenina a la posición de objeto para mirar.


Para seguir ilustrando como se construye esta imagen de las mujeres como objeto de admiración, es necesario hacer alusión a la responsabilidad que tienen los medios de comunicación a la hora de ratificar estos estereotipos, examinando el método de difusión que utilizó el “Gol Caracol” el pasado mundial de Sudáfrica 2010. Básicamente fue una estrategia basada en la exhibición erotizada de la imagen de tres modelos mujeres, quienes llevaban pintados en sus cuerpos versiones “sexys” de los uniformes de algunos de los equipos que participaban en el torneo. El escenario en el que se llevaba a cabo dicha exposición, era una cancha de fútbol y la campaña llevo como nombre “Las monas del mundial”. En este tipo de publicidad vemos como se reafirma ese estereotipo que mencione anteriormente cuando describí el tipo de mujeres que son abiertamente acosadas en la tribuna (mujeres voluptuosas y vestidas con ropa ceñida y corta, mujeres que desde su aspecto físico dan la impresión de ejercer “adecuadamente” el rol femenino impuesto socialmente). Esta fue la presencia femenina más perceptible y significativa el pasado mundial.


Todo esto me resulta paradójico a luz de la opinión que tienen los hinchas de la barra de Los del Sur acerca de la presencia femenina en la tribuna. Me acerque a un número relevante de “sureños”, y les pregunte que cuál creían que es el papel que juegan las mujeres en la barra, y las respuestas me resultaron contrarias a lo que imagine que responderían tras el trabajo de análisis que venía realizando. Me resulto contrarío porque imagine que las respuesta iban a ser consecuentes con esa imagen de la mujer como objeto de deseo construida por los hombres, pero todos, (salvo alguien que respondió “la mujer es una que alienta como uno”), respondieron cosas de este tipo, “Las mujeres no contribuyen a nada, a dar lora, a pelar el ombligo”, “no son hinchas del equipo, son hinchas del pipi”, “vienen de pura farándula, a conseguir novio”. Acabo de citar algunas de las respuestas que resumen los resultados obtenidos de esta encuesta y lo paradójico es que en internet y en las redes sociales abundan videos y recopilaciones de fotografías (casi todos subidos por los mismos hinchas hombres) de mujeres con camisas del nacional, posando para las cámaras de una manera sensual y “pelando el ombligo”. Entonces esto me hace pensar en algo: si tanto desdeñan de la posición que toman las mujeres en la barra de “farandulear”, ¿por qué promueven este tipo de reproducciones?


Las mujeres también hicieron parte de la encuesta, aunque esta vez los resultados no fueron tan homogéneos como en el caso de los hombres y sorprendentemente presentaban más dificultad y más inseguridad para dar una respuesta. Por ejemplo, hubo una hincha que no respondió nada más que “no sé”, lo que deja ver que se sentía sin criterio para hablar de su propia posición, otra respuesta fue “somos un apoyo a los hombres pa´ darles más moral”. Algunas si defendieron su posición de que son hinchas iguales a cualquiera, pero me llamo la atención el uso de la siguiente frase “tenemos las mismas güevas pero alentando”.


Vemos entonces como se manifiesta la necesidad de relacionar el gusto y el dominio de un tema futbolístico con algún símbolo de la masculinidad.


De todo esto podemos concluir que es un hecho que el fútbol en todas sus expresiones se encuentra eminentemente masculinizado y que esto suceda de tal manera le otorga a los hombres el poder de ser quienes legitiman y determinan la presencia de las mujeres en los diferentes espacios futbolístico, es como si la compañía o la aprobación masculina les concediera la permanencia legal en este medio. Por esto después de reflexionar sobre las dinámicas de la hinchada de Los del Sur, se deduce que las mujeres no tienen un papel principal, ni cuentan con el mismo estatus con el que cuenta un hombre en la barra, la mujer no es parte activa de la actividad en la tribuna, es solo un objeto, un accesorio más en el mismo orden de los bombos y las banderas.


NOTAS: Encuesta realizada a miembros de la tribuna de los del sur, ¿Cuál considera que es el papel de la mujer en la barra de Los Del Sur?


Hombres:

  • Algunas van a dar farándula a tomarse fotos.

  • Mucha pata, muy faranduleras, se vienen a mostrar.

  • Son un estorbo, porque no vienen a ver fútbol sino a buscar novio.

  • Traición, porque se enamoran de manes de otras barras y lo venden a uno

  • Vienen a buscar cola.

  • La mayoría vienen a dar lora, a darse farándula y a buscar novio.

  • Vienen a farandulear, a conseguir novio.

  • Farándula, a conseguir novio.

  • Es una que alienta como uno.

  • No contribuye a nada, a dar lora a pelar el ombligo.

  • Son hinchas del pipi.

  • Vienen a tomarse una foto y ya no vuelve.

Mujeres:

  • ­Demostrar que tenemos las mismas güevas, la misma voz.

  • Demostrar que igual que ellos tenemos compromiso y que no solo los hombres pueden disfrutar del fútbol.

  • Venir a ver al equipo que quieren.

  • Un apoyo para darle más moral a los hombres.

  • Alentar como todos.

  • Mucha farándula.

  • No sabe nos responde.


Bibliografía

  1. Notas de clase, Seminario Arte, cuerpo y política. Seminario Antropología del cuerpo.

  2. Fray Santiago Céspedes, testimonio.

  3. Encuesta realizada a miembros de la barra de Los del Sur.

*Texto tomado del Archivo Documental “Cuerpos, sociedades e instituciones a partir de la última década del Siglo XX en Colombia”. Mallarino, C. (2011 – 2016). Tesis doctoral. DIE / UPN-Univalle.


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