Cuerpos, comunicaciones, tecnologías


 
RESULTADO DE INVESTIGACIÓN: Proyecto de Doctorado Cuerpos, sociedades e instituciones a partir de la última década del Siglo XX en Colombia. Doctorado Interinstitucional en Educación – Universidad Pedagógica Nacional, Bogotá, Colombia y Universidad del Valle, Cali, Colombia
 

De cara al texto[1]

Nos enfrentamos a una mutación técnica donde la inteligencia adquiere un carácter participativo, socializante, abierto y emancipador, a través de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Esta inteligencia colectiva es veneno y remedio de la cibercultura [...] sería el remedio, por ejemplo, contra el ritmo desestabilizador, a veces excluyente, de la mutación técnica. Pero con el mismo movimiento, la inteligencia colectiva trabaja activamente en la aceleración de “esa mutación”.

(Lévy, 2007:15).


Al acelerar la mutación, diría Lévy, podemos palpar la condición de veneno, de ahí que él les haya dado, a estas inteligencias colectivas, el apelativo de phármakon. El habitus natural del phármakon son las ciberculturas, término que él mismo acuñó en 1997, cuando realizó un informe para el Consejo de Europa acerca de las implicaciones culturales de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación digitales. Ese universal que entendemos hoy como cibercultura propicia la creación de una “inteligencia colectiva” que produce y consume información, pues estos prosumidores -productores y consumidores-, construyen, crean, comparten, opinan, debaten y sugieren universos culturales que se materializa en la red como cibercultura. Inicialmente su intención era colaborativa -creación de conocimiento colectivo-[2] y no especulativa, pero el mismo movimiento social que la hizo surgir y que proponía una sociedad más participativa, informada, equitativa y colaborativa, es hoy nicho comercial apetecible por las grandes empresas, remedio y veneno fruto de las comunidades somáticas de los últimos veinticinco años.


Corporalidades pos humanas, mediáticas y de la presencia

Los cuerpos que tenemos entre manos se pueden organizar en tres dimensiones discursivas: corporalidades post humanas; corporalidades mediáticas; y, corporalidades de la presencia. El avance hacia una era posthumana indica la existencia de argumentos lo suficientemente contundentes y demostrables científicamente para reiterar que el cuerpo humano, al menos en su dimensión biológica, está obsoleto, afirma Orozco Marín (2013), pues las nuevas sociedades avanzan hacia la consolidación del híbrido cuerpo-máquina. Hoy ya no nos asombran, dice el autor, la vida, la naturaleza y su plasticidad, o la muerte, más bien nos obsesiona lo funcional, lo perfecto, lo perdurable. En el Proyecto Genoma Humano:


La condición humana no es considerada como una creación de sentido, cuando puede organizarse según una fórmula química, una ecuación, un código genético o un impulso eléctrico (…) la intención es hacernos compatibles con el tecnocosmos y sincronizarnos con la acción de una industria de cuerpos, que constantemente redefine las fronteras y control sobre los cuerpos y la tecnología. La evolución acaba cuando la tecnología invade el cuerpo. El cuerpo no debe entenderse como sujeto, sino como objeto, pero no como objeto de deseo sino como objeto de diseño (…) estamos abocados al fin del cuerpo como contenedor de identidades impuestas y estáticas, como espació formado por la organización social y económica (p. 834)


Las modificaciones del cuerpo a través de la tecnología, agrega el autor citando a Orlan[3], son “una venganza histórica inevitable, la oportunidad de escapar de las prácticas biopolíticas y construir nuevas identidades nómadas, múltiples, y en movimiento (p. 835). Souza Couto, por su parte, discute el estatuto de lo humano, su descualificación y recualificación en las ciberculturas incursionando en las transformaciones aceleradas de lo humano, del cuerpo y de lo sexual, a partir de las revoluciones tecnocientíficas y biotecnológicas que prometen la plena realización individual y colectiva y la felicidad técnica de vivir. Así mismo, analiza las deconstrucciones de lo pos-humano y la pos-sexualidad:


O foco de investigação são as chamadas sexualidades sem corpos como poéticas tecnológicas digitalizadas. O trabalho conclui que as políticas do póshumano e da pós-sexualidade também têm as suas contradições, e as extraordinárias confusões que prometem o gozo eterno não excluem os resíduos corporais e as sexualidades consideradas anacrônicas; aponta que esse é um campo fecundo para os estudos sobre corpo, gênero e sexualidade na atualidade; um campo que desafia, sobretudo, os educadores diante da vida digital. (2011:368).


Las corporalidades mediáticas del ciberespacio, el segundo foco de atención que nos convoca, trata la construcción del cuerpo en los sites -sitios en la red-, en ámbitos tan diversos y disímiles como las redes sociales; la porno acústica; el cuerpo en la “nota roja”; las tecnologías del placer; las corporalidades ficticias; los avatares; y, los cyborgs, entre muchos otros. En relación con la comunicación mediada por la tecnología y el sentido de la experiencia corporal en las redes sociales en entornos virtuales, Escobar Sarria ventila asuntos como la comunalidad; los fenómenos de intercambio, la mediación e hibridación para la configuración de plataformas de producción participativa y colaborativa; la creación de ecosistemas comunicativo-digitales; la dualidad del cuerpo, como una forma de estar conectado -on líne- o, desconectado -off line-; y, los vínculos entre capital social, informacional y corporal (2013), por citar algunos. En los inicios de la pornografía auditiva, el Call-sex, una especie de tocar con la escucha, ha sido aprovechado por la industria de las comunicaciones para atrapar usuarios que disfrutan de los gemidos y las “palabras sucias” el dirtytalk, de alguien que puede estar teniendo un estado de placer o simulándolo y donde lo que importa es que el simulacro tenga efectos de verdad para el usuario, afirma Chávez Mondragón (2009). Un ámbito singular de esta modalidad se tiene en las películas pornográficas convencionales a las que se interviene dejando sólo el audio, y que resultan hostiles para el escucha convencional que en este caso se ve expuesto a “la obscenidad sonora como un régimen de escucha exacerbada, de promiscuidad de lo audible, a la desaparición de la distancia escénica en la naturaleza de unos cuerpos arrojados a la voracidad auditiva” (p.500). El autor las llama caja negra de la escena porno, pues nos dicen qué pasó desde el audio en un evento en donde no hay mirada de registro, sólo sonidos que indican un supuesto inicio del acto y la descarga final. De ahí que Chávez Mondragón diga: “tenemos un porno para los ciegos y ni siquiera necesita estar en braille”, pues se sirve del dominio de la visualidad en la representación audiovisual del in-vidente; de la porno acústica, la porno sonoridad y hasta de los porno fonemas. El autor se refiere a lo que los otros dicen, pronuncian o gritan, a los porno practicantes, esos sujetos que encarnan el porno y agrega: “sean pues sus exclamaciones el material de trabajo en ésta ocasión tratando de depositar la a-tensión sobre el porno en otra parte que no sea lo visual” (p. 505).


En el cuerpo en la nota roja, el cuerpo es el mensaje[4]:


Para entender los mensajes que revela el cuerpo es necesario entenderlo como una imagen que fascina y seduce; como lo sagrado que es posible profanar. Por consiguiente, las imágenes de cuerpos expuestos en la nota roja no son cuerpos reales, son la construcción que da forma al discurso gramatical de la nota roja. Una gramática que obedece a cuerpos expuestos, rotos y ensangrentados: una estética obscena que gusta de exhibir sus excesos, colocan mantas en cuerpos, los cuelgan de puentes, suben videos a las redes sociales, se hacen notar y acompañar con camionetas ostentosas, música estridente, narcocorridos, duranguense, movimiento alterado, armamento de uso exclusivo del Ejército. Torturan, decapitan y mutilan. El cuerpo expuesto es apenas reconocible. La reducción a un montón de carne. Y esta otra dimensión de una corporalidad diseminada, despedazada, ha ido implicando la emergencia de perfomatividades y teatralidades (lo que hay para ver) determinadas por el exceso (ir más allá, del latín: excedere) y la hiperbolización del horror. El cuerpo es lo abierto al desorden y a la violencia, esto se complementa con el mostrar y ver, razón de ser de la sociedad del espectáculo, lo intolerable en la imagen es la brutalidad con la que fueron masacrados, lo intolerable de la imagen es la manera como se exhiben los cuerpos y como se publican: estrategia mediática, intención política (Hernández Manrique, 2013:345).


El cuerpo de las tecnologías del placer es también el cuerpo de la carne que se ha convertido en un lastre y limitante, por ello la celebración del atractivo hacia la novedad tecnológica y el gadget[5] que expande la presencia: “cuerpo sobrevalidado por la tecnología. La tecnología no tiene sexo; en cambio, las representaciones de tecnología a menudo sí lo tienen: al ser asignadas a un sujeto cualquiera que este sea se generizan, se sexualizan se erotizan. ¿Cómo son pensadas dichas figuras, cuáles son sus peculiaridades, atributos y temores, algunas de sus ventajas y desventajas, pero especialmente cuál es el rumbo de esas representaciones del futuro en términos sexuados?”, son las preguntas que se hace Chávez Mondragón[6] en otro texto suyo que titula: Placer del porvenir, porvenir del placer, para reflexionar el hecho de si habrá un futuro con sexo; un cuerpo entre una superficie raza sobre la cual trazar el deseo; cuerpos que requieren un nuevo lenguaje para funcionar en su magnitud de placer; o, si es casual que Japón ocupe el último lugar del ranking mundial en natalidad, “de hecho un tercio de sus habitantes pasa en promedio un año sin tener sexo con otra persona. Una de cada dos concepciones se da por inseminación artificial y los dispositivos tecnológicos, así como la ampliación de redes les permiten estar conectados a internet todo el día dedicándose a trabajar, tener largas sesiones de juegos en línea o simplemente actualizar temáticas como la vida de otras personas” (2013:624-571). Cerramos esta segunda dimensión discursiva de las corporalidades mediáticas mencionando las llamadas aquí corporalidades ficticias dentro de las que se encuentran los avatares o lo que Martins dos Santos (2012) describe como subjetividades emanadas de los cuerpos virtuales impulsados por un supuesto imaginario que se alimenta de las vivencias corporales y las comunicaciones cotidianas del ciberespacio, por un lado, y los cyborgs, que refuerzan y multiplican el nivel de existencia posible de los sueños tecnológicos en que se produce la integración hombre máquina[7]. La pantalla funcionaría como la plataforma que configura la industria hipermedial para producir esta integración imaginaria. En contraposición se menciona el cine oriental de artes marciales, por ejemplo, en donde se trabaja una narrativa de infalibilidad ligada al misticismo tradicional oriental de sabiduría mística. Allí la destreza, el preciosismo y la extremada precisión de los movimientos serían el soporte que legitima estos relatos y las pantallas fungirían como testigos mudos de la grandeza humana.


Los cuerpos más cotidianos que hemos llamado corporalidades de la presencia pertenecen a la tercera dimensión discursiva y hemos traído al texto dos de ellos que interesan particularmente a este estudio: los cuerpos dentro de la escuela y los cuerpos del afuera o de los otros sistemas sociales[8]. La escuela convoca, por un lado, asuntos como la di­mensión del estilo de enseñanza a partir de su consideración como actividad comunicativa, en donde se piensan los estilos de enseñanza y los estilos cognitivos; el discurso regulador de los profesores y el control discursivo de los comportamientos que afectan las actividades de aprendizaje, así como su discurso instruccional y relacional. Estas ideas desarrolladas por la profesora Camargo Uribe en su texto sobre estilística educativa (2013), se apoyan en “la variabilidad o más bien las distintas utilizaciones del lenguaje verbal y/o gestual de un docente, que enriquecen el acto educativo, proporcionan mayor credibilidad, recuerdos e historia del aula. La mirada es un acto que implica esfuerzo, entrega, aprendizajes, releva lo personal, lo regional y opaca la generalidad. Tanto las miradas y las manos como acompañantes de la palabra en todo el proceso educativo, representan una posibilidad para capturar la atención, motivar y seducir” (p. 274). Reforzando lo dicho, Zuluaga y Franco Jiménez proponen la motricidad como forma concreta de relacionarse del ser humano con el mundo y con sus semejantes, en donde las diferentes formas de expresión gestual, verbal, escénica y plástica caracterizan los propósitos y significados que se quieren poner en evidencia, pues a más de:


(…) referirse a algo más que los múltiples movimientos que pueda realizar con el rostro, las piernas, los hombros, los pies, las manos y los brazos, instaura una intencionalidad en cada acción, configura el sentido de ello en la enseñanza. El solo escuchar no es suficiente, se hace imprescindible visualizar el cuerpo-motricidad del orador, pues el medio exige la adquisición, valoración, práctica y contemplación de distintas disposiciones comunicativas y representativas a fin de integrar la enseñanza y sobreponer la presencia del otro, al permitir una conexión directa entre el propósito de las palabras paralelamente con el sentido de los movimientos, sean estos heredados, innatos o aprendidos por la cultura (2013:152)


En el contexto de otros sistemas sociales, los mundos del afuera, prácticas como la publicidad gráfica y los medios de comunicación[9] en general configuran, se dice, una suerte de cuerpo-máscara que se sustenta en el consumismo del producto que se vende, pues en la singularidad de cada cuerpo hay muchos otros cuerpos constituyéndolo a manera de personajes que nos recuerdan los avatares de los que hablábamos arriba. Además, los medios de comunicación y la publicidad, entronizan al que tiene el mejor cuerpo, al que consume el mejor desodorante, al que gana los mejores premios, al que mejor compite, pues al pedestal del podio sólo “uno” llega. Este individualismo exacerbado que cultivan estas prácticas da lugar, paradójicamente, a la consolidación de lo masivo, pues todos usan el mismo color de prenda, comen lo que se prescribe, salen de vacaciones a los mismos lugares, etc. De ahí que se den casos como el de SOHO que arremete de manera irrespetuosa contra las mujeres caleñas, según dice un aparte de la comunicación enviada a la dirección de esta publicación y a la periodista autora de lo que calificaron como un adefesio a la comunicación, alegando que agrede no solo a la mujer caleña sino a todas las mujeres de Colombia. Lo anterior se refiere a un artículo en el que una periodista trataba de hacer, según ella, una reflexión acerca de las teorías de Lacan, que aseguran (incluso apoyado por las más recalcitrantes feministas) que el estatus de 'la mujer' como categoría absoluta y garantizadora de fantasías, es falso. La nota de Andrea Díaz, la periodista en cuestión, iniciaba diciendo: “Yo me pregunto qué piensa una mujer cuando le preguntan por su lugar de nacimiento y responde con una frase que suena literalmente así: "Mirá, io joy másss caleña quel champússs". O mejor, ¿piensa una mujer que da tal respuesta?”[10], al respecto de lo cual:


Concejales de Cali rechazaron la publicación de la REVISTA SOHO. La Vicepresidenta del Concejo Noralba García Moreno, fue enfática al afirmar que se trata de una falta de respeto a la dignidad y al género que no puede pasar inadvertida. “Lamentamos que la revista Soho no haga una selección rigurosa de sus periodistas y permita que escribidoras ignorantes y seguramente acomplejadas se atrevan a calificar en forma irrespetuosa e infundada a las mujeres vallecaucanas. Rechazamos como Corporación representativa de Santiago de Cali el artículo.[11]


En otras latitudes y en resonancia con lo anterior, Maia y Borges (2011), sugieren que la inversión política sobre los cuerpos femeninos se hace muy evidente en Brasil a principios del siglo XX cuando las élites procuraron imponer modelos idealizados de cuerpo, de familia y de mujer como estrategia para extender su control en la vida cotidiana. La Revista Alterosa, el ejemplo que citan las autoras, tuvo un papel importante al respecto con la publicación de temas relativos al casamiento, a las apariencias, a la sexualidad y al comportamiento femenino que perseguían crear un imaginario y un ideal corpóreo para ser seguido (p. 30).


Cuerpos cyborg: más allá de las tecnologías como herramienta ¿qué inteligencias somáticas se están gestando?

La experiencia de lo humano se construye mediatizada por el propio cuerpo y por el de los otros como agentes transmisores de pautas de relación y comportamiento que tienen vigencia en una época y para una sociedad en particular. Sabemos que la sociedad se expresa, se constituye y se actualiza a través de sus cuerpos en tanto estos irrumpen como testimonio de la vida humana en la cultura. Hablar de una corporalidad en el marco de las sociedades globalizadas, es hablar del cuerpo en una forma singular de cultura: las ciberculturas. Las ciberculturas son las sociedades contemporáneas conectadas, las comunidades del Internet o entramado informático que extiende sus brazos a lo largo y ancho del globo terrestre, en donde habitan las humanidades sentadas (Virilio, 1999) y las redes sociales. Estas sociedades plantean hoy una compleja urdimbre de materialidades biológicas y tecnológicas que demandan modos otros de intercorporalidad psicológica, político social, cognitiva e histórica, etc. En la Matrix[12], Neo, uno de los personajes centrales, descubre que el mundo en el que creía vivir no es más que una simulación virtual. Uno de los efectos de esta simulación, es, como lo muestra la película, el «bullet time» (tiempo bala), un aparente congelamiento de la acción mientras la cámara sigue moviéndose alrededor de la escena. El bullet time bien puede asumirse como una posibilidad humana real en donde la capacidad para incorporar y procesar información diversa de manera simultánea y a gran velocidad, genera estrategias complejas de alteración del orden convencional y hace de la realidad un mundo potente, pues el cuerpo humano puede congelarse físicamente y seguirse moviendo mentalmente o desplazarse a gran velocidad manteniendo sus estados psíquicos en reposo. El poder de saber y el saber del poder se expresarían en lógicas superpuestas altamente complejas.


Nuestra mente es capaz de generar procesos de codificación y decodificación, compensación y ajuste, retroacción, transferencia, deslizamiento contextual y rotación. Percibe, atiende, memoriza, infiere, sugiere, desea, cree, apuesta, se resigna, piensa y piensa que piensa, ante una enorme cantidad de problemas de una dificultad casi inadmisible para nuestra capacidad comprensiva, que ni siquiera el aparato más sofisticado podría aspirar a ejecutar, gracias a que somos cuerpos capaces de inteligir –aprehender la realidad a través de la acción y el pensamiento-, susceptibles de metamorfosis inimaginables. Poder actuar desde las lógicas del saber en las culturas informáticas actuales, puede hacer la diferencia entre ser dividuo, encajar en un perfil (Deleuze, 1999) o ser cuerpo, encarnar un mundo; entre ir por ahí a expensas de los demás y sujeto a sus decisiones, o, ser creador de la posibilidad. En las ciberculturas, las tecnologías -matrices de performatividad del ciber-cuerpo (cyborg)-,[13] pueden usarse como dispositivos para estar conectados o para resistirse (estar desconectados), pues actúan a la manera de un caleidoscopio: son móviles, versátiles, impredecibles y enigmáticas. Invitan a una relación difusa como la que produce el embrujo que cura y enferma, pero nos oculta el cómo. Por eso resultan absolutamente seductoras.


Múltiples son las discursividades que ilustran la condición de phármakon -remedio y veneno- como dispositivo en las tecnologías de la comunicación, así como diversos sus objetos de atención, aquí dejamos algunos ejemplos más: celebridades mediáticas, género y cuerpo; el pecho de la Virgen a propósito de los pechos en Facebook a la luz de miradas que erotizan, moralizan o censuran; la instrumentalización mediática del cuerpo semidesnudo como forma de protesta en el caso Femen y Amina; literatura, ciencia y tecnología en la obra de Shelley, Huxley y Wilde; odiseas corporales del simulacro y el cuerpo en la práctica con videojuegos; el cuerpo híbrido en las interculturalidades; el lenguaje de señas; etc.


BIBLIOGRAFÍA
  1. Ayala Zuluaga, J.E. y Franco Jiménez, A.M. (2013). La motricidad en el aula: la gestualidad y la voz, una inmanencia permanente en la enseñanza. En: Muñiz García, E. & List Reyes, M. (Coords.). VI Congreso Internacional de Ciencias, Artes y Humanidades “El Cuerpo Descifrado” La ciencia y la tecnología en las prácticas corporales – Universidad Autónoma Metropolitana UAM / Escuela Nacional de Antropología e Historia / Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Xochimilco – Grupo de trabajo 2, pp. 152-165.

  2. Camargo Uribe, A. (2013). Conferencistas versus conversadores. Estilos de enseñanza de profesores de ciencias y su relación con el estilo cognitivo. En: Hederich Martínez, C. (Ed.). Estilística Educativa. Revista Colombiana de Educación (64). Bogotá: CIUP Universidad Pedagógica Nacional, pp. 273-307.

  3. Chavez Mondragón, H. (2009). La sonoridad del porno que se hizo posporno. La historia de una canción que no le gustó al público. En: Muñiz García, E. & List Reyes, M. (Coords.). IV Congreso Internacional de Ciencias, Artes y Humanidades “El Cuerpo Descifrado” Las representaciones y las imágenes corporales – Universidad Autónoma Metropolitana UAM, Azcapotzalco / Benemérita Universidad Autónoma de Puebla BUAP / Escuela Nacional de Antropología e Historia ENAH / Universidad Autónoma de Barcelona UAB / Universidad de Buenos Aires UBA / La Cifra Editorial / Grupo de Estudios sobre Sexualidad y Sociedad GESyS, Facultad de Estudios Superiores FES – Iztacala, Facultad de Psicología, Universidad Nacional Autónoma de México UNAM, México D.F., México - Colección Humanidades, Serie Memorias – Simposio 4, pp. 499-508.

  4. __________________ (2013). Placer del porvenir, porvenir del placer. En: Muñiz García, E. & List Reyes, M. (Coords.). VI Congreso Internacional de Ciencias, Artes y Humanidades “El Cuerpo Descifrado” La ciencia y la tecnología en las prácticas corporales – Universidad Autónoma Metropolitana UAM / Escuela Nacional de Antropología e Historia / Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Xochimilco – Grupo de trabajo 6, pp. 624-571.

  5. Hernández Manrique, A. (2013). El cuerpo en la nota roja. En: Muñiz García, E. & List Reyes, M. (Coords.). VI Congreso Internacional de Ciencias, Artes y Humanidades “El Cuerpo Descifrado” La ciencia y la tecnología en las prácticas corporales – Universidad Autónoma Metropolitana UAM / Escuela Nacional de Antropología e Historia / Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Xochimilco – Grupo de trabajo 4, pp. 340-350.

  6. Escobar Sarria, J.M. (2013). Comunalidad, cuerpo(s) y redes sociales / virtuales: Sensaciones inconclusas. En: Pedraza, Z. (Coord.). Giro Corporal: Primer Encuentro Nacional Investigaciones sobre “El Cuerpo” - Universidad Distrital Francisco José de Caldas / Universidad de los Andes / Universidad de San Buenaventura-Cali / Universidad de Medellín / Universidad Central / Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia / Universidad de los Llanos / Universidad Autónoma de Occidente / Universidad Tecnológica del Chocó, Bogotá – Mesa 4.

  7. Maia, C. y Borges, T. (2011). La construcción del cuerpo femenino en la revista Alterosa. En: Sacchi Dos Santos, L.E. & Costa Ribeiro, P.R. (Org.). V Seminario Cuerpo, Género y Sexualidad, I Seminario Internacional Cuerpo, Género y Sexualidad, I Encuentro Nacional Género y Diversidad en la Escuela GDE. Instancias y prácticas de producción en las políticas de la propia vida. Universidad Federal de Rio Grande FURG / Universidad Federal de Rio Grande del Sur UFRGS. Rio Grande – RS, Brasil – E Book, Eje temático 1, pp. 27-37.

  8. Martins dos Santos, F. y Henrique de Aquino Gomes, S. (2012). Subjetividades y representaciones virtuales del cuerpo: un análisis de avatares de second life. En: Citro, S. et al. (Coords.). 1er Encuentro Latinoamericano de Investigadores sobre Cuerpos y Corporalidades en las Culturas. Facultad de Humanidades y Artes, Universidad Nacional de Rosario, Rosario, Argentina. Red de Antropología de y desde los cuerpos – Grupo de trabajo 1.

  9. Orozco Marín, A.M. (2013). Cuerpo, ciencia y experiencia. Perspectivas para la configuración de una estética de la vida. En: Muñiz García, E. & List Reyes, M. (Coords.). VI Congreso Internacional de Ciencias, Artes y Humanidades “El Cuerpo Descifrado” La ciencia y la tecnología en las prácticas corporales – Universidad Autónoma Metropolitana UAM / Escuela Nacional de Antropología e Historia / Benemérita Universidad Autónoma de Puebla. Xochimilco – Memorias – Grupo de trabajo 10, pp. 833-841.

  10. Souza Couto, E. (2011). Políticas de lo pos-humano y de la pos-sexualidad. En: Sacchi Dos Santos, L.E. & Costa Ribeiro, P.R. (Org.). V Seminario Cuerpo, Género y Sexualidad, I Seminario Internacional Cuerpo, Género y Sexualidad, I Encuentro Nacional Género y Diversidad en la Escuela GDE. Instancias y prácticas de producción en las políticas de la propia vida. Universidad Federal de Rio Grande FURG / Universidad Federal de Rio Grande del Sur UFRGS. Rio Grande – RS, Brasil – E Book, Eje temático 2, pp. 366-375.

  11. Virilio, P. (1999). Politics of the Very Worst. New York: Semiotext(e). Recuperado de: https://www.google.com.co/#q=Politics+of+the+Very+Wors


[1] El texto que se presenta es resultado de la investigación realizada como tesis doctoral (DIE-UPN/Univalle) titulada: Cuerpos, sociedades e instituciones a partir de la última década del Siglo XX en Colombia. Allí se sistematizaron unas 1200 fuentes documentales datadas en los últimos 20 años y publicadas en congresos y encuentros colombianos y latinoamericanos cuyo tema puntual era el cuerpo. Gracias a esta abundancia escritural se pudieron identificar tendencias escriturales o modos de enunciación respecto de “algo”, en una época en particular; y dispositivos discursivos o saberes agenciados por fuerzas que lo instituyen como “régimen de verdad” y que a la vez necesitan de él para expresarse. Ej.: “los codos no se ponen en la mesa”; “no debemos contradecir a los mayores”; “la homosexualidad es una desviación”; etc.


[2] Como referenciamos antes al referirnos al procomún o, al Commonfare, etc.


[3] Orlan no es su nombre, su rostro no es su rostro y su cuerpo ya no es su cuerpo. Orlan es una artista francesa nacida en Saint-Etienne, pero vive y trabaja en New York, Los Ángeles y París. Famosa por su trabajo en la cirugía estética en los años noventa, hizo de los quirófanos su centro de estudio, tratando su cuerpo como su principal marco de expresión. Un trabajo que está en constante evolución e innovación. Recuperado de:

https://elbauldejosete.wordpress.com/2009/11/08/orlan-arte-o-locura/


[4] Aunque estos cuerpos y los de la porno acústica podrían ser cuerpos de la presencia -tercera tendencia-, los dejamos aquí porque al estar siendo diseminados en las redes se vuelven “tendencia” o como se dice allí, se hacen “virales” y en eso consiste parte de su fuerza comunicativa.


[5] Los gadgets son mini programas que proporcionan información resumida y acceso sencillo a las herramientas de uso frecuente. Algunos de los gadgets incluidos con Windows 7 son Calendario, Reloj, Meteorología, Encabezados de la fuente, Presentación con diapositivas y Rompecabezas de imágenes. Recuperado de:

http://informaticabasicamey.blogspot.com.co/2011/10/ejemplos-de-gadgets.html


[6] Cito dos textos del autor en una misma matriz para apoyar el argumento de que los autores a lo largo de la década han explorado una temática desde diferentes ángulos, o temáticas diversas desde un mismo ángulo.


[7] No todos los que trabajan los cyborgs -hombres máquina, híbridos de cibernética y organicidad-, o los avatares –personajes creados en la red-, los ven como post humanos, algunos los postulan como modos “naturales” (si se me permite la expresión) de presencia corporal en las sociedades tecnomediadas. Uno de los autores las denomina ficticias porque son inventadas y existen en la ficción de quien las crea, aunque en el ciberespacio sean “naturales”.


[8] En la escuela como uno de los sistemas sociales autorreferentes y autopoiéticos de los que habla Niklas Luhmann, que convive con otros sistemas sociales como la familia, la ciencia, la religión, la política, etc.


[9] Estos también son cuerpos mediáticos, pero no habitan necesariamente el ciberespacio, estan en los afiches, los empaques, la televisión, el radio, las noticias, etc., circulando en el mundo físico.


[10] Puede verse toda la polémica aquí: http://www.soho.com.co/opinion/articulo/contra-las-calenas/8113


[11] Publicación elpais.com.co. Fecha de publicación 21 de mayo de 2011.



[12] La película de ciencia ficción escrita y dirigida por Larry y Andy Wachowski, estrenada en Estados Unidos en 1999.


[13] Amalgama de cibernética (cyber, en inglés) y organismo (org).


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