LA ORESTIADA Y EL MITO DEL YURUPARY. Codificación-Descodificación-Recodificación / ...


La autora: Universidad Pedagógica Nacional UPN, Bogotá, Colombia - Licenciatura en Filosofía /

killer_jmf@hotmail.com


A través de la fracción de la historia de la que se hizo uso durante la primera parte de este ensayo se enunciaron varios registros literarios que denotan la particularidad de la situación de determinados cuerpos, de tal modo se hace necesario indagar acerca del ¿por qué? del trato particular a determinados cuerpos; para el caso los cuerpos que se han categorizado como mujeres y hombres.


En tanto considero La Orestiada y el Mito del Yurupary como dos referentes literarios que visibilizan el tránsito de sociedades en donde la mujer y el hombre son simbolizados de una forma particular, al paso de una nueva configuración de éstos.


Recién llegado Agamenón de la triunfante guerra en Troya, entra pues a tierras griegas acompañado de la cautiva y esclava Casandra, a la quien denomina éste como la flor escogida por el ejército para él entre muchas riquezas. Ya en palacio y mientras toma un baño, Agamenón es asesinado junto a Casandra a manos de la que es su esposa, Clitemnestra, quien en complicidad de su amante Egisto, primo de Agamenón, efectúa el asesinato de su esposo y el destierro de su hijo Orestes; Electra a la otra hija de dicho matrimonio le es perdonada la vida.


Con el paso del tiempo Orestes retorna a las tierras de las que fue desterrado, ya siendo mayor se reúne con su hermana Electra y con ésta sin apagar el resentimiento del homicidio de su padre a manos de su madre, deciden vengar tal crimen. Egisto es el primero en morir, al escuchar el escándalo Clitemnestra se da cuenta del horrible acto, y comprende que es su hijo Orestes quien ha regresado; antes de morir Clitemnestra apela ante Orestes, argumentando que dio muerte a Agamenón, no sólo porque regresará con una cautiva, sino porque además planeaba hacer partícipe a Casandra del lecho marital, del lecho que ella consideraba era sólo de una esposa, éste pretendía unir a dos bajo el mismo hogar, cuando el marido es quien desdeña el lecho conyugal a él nadie lo vitupera, pero si es la mujer la que lo hace si se le ataca.. Claro está, su ira también iba dirigida hacia aquel acto de homicidio que impartió Agamenón a su propia hija Ifigenia, en busca de vientos para que las naves zarparan hacia Troya en busca de Helena, hermana de Clitemnestra, éste sacrificó a Ifigenia engañando a Clitemnestra con el pretexto de que Aquiles deseaba casarse con Ifigenia, mató a mi hija por la mujer de su hermano, afirma Clitemnestra, “supón que a Menelao lo hubieran robado de su casa sin darse cuenta nadie…¿iba yo a matar a Orestes para salvar a Menelao, marido de mi hermana? ¡Y tú padre ¿qué hizo? mató a mi hija por la mujer de su hermano. ¡Ni con su vida lo paga! ¡Y yo merezco el castigo!” (Eurípides 1979 p. 335) al mismo tiempo que decía esto, Clitemnestra se desnudaba el pecho y se lo mostraba a Orestes, para que éste reflexionara si debía matar al pecho materno que lo amamantó y le dio la vida; finalmente Orestes en compañía de Electra entierra el puñal y asesina a su madre, comete matricidio.


Orestes comete el matricidio, aunque no ve a Clitemnestra como su madre sino como la asesina de su padre, invocando la protección de Zeus el vengador del hogar ofendido, y de Apolo a quien éste responsabiliza de haberle ordenado vengar a su padre matando a su madre.


En consecuencia, todo Argos evita el contacto con los hijos matricidas, y Orestes es atormentado por las Erinias, divinidades muy antiguas, hermanas de las Moiras y las Horas, quienes son las encargadas de defender el derecho materno, de vengar con la muerte a quien ha osado verter su sangre, la sangre de su madre. En tanto a este hecho se genera un juicio, en Atenas, donde Apolo dice a Orestes debe pedir auxilio a la hija de la cabeza de Zeus, Atenea.


El juicio se lleva a cabo con el pueblo de Atenas, Atenea, Apolo, las Erinias las Euménides y Orestes. Orestes argumenta a su favor que ha hecho un beneficio para toda Grecia: “si llegaran las mujeres a tal audacia que cada una a su placer, pudiera matar a su marido, y luego refugiarse en el amparo de sus hijos, mostrándoles el seno, embaucándolos con tiernas palabras, ¡se acabó! Por doquier pretexto una mujer de Grecia podría matar a su esposo. Yo puse coto a esa pretensión.


(…), mate a mi madre, sí, pero fue en ayuda de mi padre y en la ayuda de vosotros. Porque si asesinar a los maridos es santa obra para las mujeres, no tardaréis en morir vosotros. Vivid en espera. O si no, someteos al gusto y mandato de las mujeres. Esa será opuesto a lo que debe hacerse (…) mi padre me engendró. ¡Ella sólo fue el surco que acogió la semilla que le daba otro! ¿Sin padre hay hijos? Y pensé entonces yo que el que quien es origen de mi vida, tenía el derecho de primacía, mucho más que aquella que solamente me había nutrido” (Eurípides 1979 p.423- 430)


Las Euménides como defensoras de las Erinias establecen que Apolo “ha contaminado este sagrado recinto acogiendo en aras el crimen impuro; tú le incitaste, tú le llamaste; tú atendiste a los humanos con desprecio a lo divino; tú hollaste las antiguas leyes” (Esquilo 1973 p. 219) las antiguas leyes que suscitan a las Erinias para arrojarse sobre cualquier hombre que derrame la sangre de su madre; a lo cual responde Apolo “no es la madre quien engendra lo que se llama su hijo. Ella no es más que la nodriza del germen vertido en su seno; quien engendra es el padre. La mujer recibe el germen como una depositaria extraña y, si place a los dioses lo conserva. Te daré la prueba de mi proposición. Se puede llegar a ser padre sin necesidad de madre, y de ello aquí tenemos un testigo, la hija de Zeus Olímpico; que no se nutrió en las tinieblas de materno seno; pero criatura cual diosa ninguna hubiese podido engendrarla” (Esquilo 1973 p. 232)


A lo cual responde Atenea “”yo no nací de madre, y, salvo el himeneo, en lo demás amo con todo el alma todo lo varonil. Estoy por entero con la causa del padre. No ha de pesar más en mi ánimo la suerte de una mujer que mató a su marido, al dueño de la casa; ¡pues las fatigas del marido deparan el sustento de la mujer, mientras ella se está ociosa en casa!” (Esquilo 1973 p. 234-235); allí se hace un paralelo entre la mujer que recibe del marido, así como la Tierra es alimentada por el Sol.


Finalmente Orestes es absuelto del delito de matricidio por Atenea, puesto que se generaron las mismas cantidades de votos de las partes que defendían y acusaban al matricida; alterando así las antiguas leyes del derecho materno; promoviendo el nacimiento de nuevas leyes, que generarán un nuevo orden del mundo; las Erinias son entonces desterradas, a su paso las Euménides son desde ahora veneradas por el pueblo de Atenas para evitar su furia y venganza.


Por su parte el mito del Yurupary inicia narrándonos que al principio del mundo una terrible epidemia se desató atacando sólo a los hombres, de la cual sobrevivieron unos pocos viejos, entre ellos el Payé Pinon, el segundo Payé del mundo (Chamán).


Para aquellos días, el Payé había soñado con el Sol, quien le había dicho que debía evitar que las mujeres se acercaran en la noche a las orillas del lago de la diosa Seucy. Justamente una noche las mujeres preocupadas por el resultado de la epidemia se reunieron a la orilla del lago y pensaron en cómo arreglar la terrible situación que vivían, en primer momento pensaron en rejuvenecer a los viejos, entre risas y burlas dijeron que no, y más bien pensaron si podían fecundarse sólo entre ellas; descubiertas por el Payé las mujeres guardaron silencio, mientras éste les decía que por sus vergonzosos pensamientos, las mujeres quedarían excluidas para siempre de participar en todo hecho de importancia de la tribu, a partir de una nueva generación que nacería la mañana siguiente; al terminar de hablar Pinon invitó a las mujeres a adentrarse a las aguas del lago de Seucy en su compañía, cosa a la que ninguna se negó; y al estar sumergidas junto con el Payé, éste les dijo “cada una lleva en sus entrañas el germen de la vida” (Orjuela 1983 p. 3), éste las fecundó mientras ellas se bañaban en el lago, después se descubrió ante ellas como un joven, y 10 lunas más tarde todas estaban dando a luz.


Entre las y los nacidos había una niña hermosa, quien fue llamada Seucy en honor a la diosa del lago, al crecer Seucy decidió internarse en la selva a comer de la fruta de Phycan, fruta prohibida para las jóvenes pues despertaba sus instintos; al comer varias frutas de Phycan el jugo de éstas escurría por sus pechos, llegando a su vagina; al terminar de comer “sentía los miembros entorpecidos por una extraña sensación jamás experimentada hasta entonces. Movida por un instinto natural, se examinó atentamente y se dio cuenta que su virginidad ya no existía, y que en sus vísceras había algo desconocido” (Orjuela 1983 p. 4). 10 lunas después Seucy dio a luz a un niño que se parecía al Sol, la tribu de los Tenui al conocer el nacimiento del niño, lo proclamó Tuixàua (cacique o jefe), y lo llamaron Yurupary es decir el engendrado por la fruta.


“Tenía Yurupary apenas 1 luna cuando su gente decidió preparar y entregarle las insignias de cacique.


Pero faltaba la Itá-tuixáua (piedra del jefe) que era menester ir a buscar a la Sierra del Gancho de la Luna (…), empero la dirección de las cosas en gran parte estaban en manos de las mujeres (…), unos querían que la tribu en masa fuera a buscar la piedra; otros que fueran los hombres solos, ya que las mujeres no podían tocarla. Discutiendo pasaron otra luna, hasta que la desaparición de Yurupary vino a poner fin a la disputa” (Orjuela 1983 p. 4)


Las mujeres culparon a los hombres de la desaparición de Yurupary y les dieron un día para que lo entregaran, mientras tanto fueron atados y amenazados de introducirlos en el agua con la cabeza por fuera y heridos para que los peces los devoraran.


Las noches siguientes se escucharon los llantos del Yurupary, su madre Seucy se quedaba profundamente dormida al escucharlos, al despertar notaba que la leche de sus pechos había sido bebida.


15 años después reapareció Yurupary, los Tenuinas lo recibieron como Tuixàua, nuevamente sin la Itá-tuixáua, pero esta vez el mismo Sol le había entregado a Yurupary un matiry, una especie de mochila “en el que estaban contenidos todos los poderes que le serían necesarios para llevar a cabo la reforma de las costumbres” (Orjuela 1983 p. 6); para tal época los hombres se sometían a la voluntad de las mujeres, por ello dijo a todos los hombres que a la noche siguiente debían reunirse en la Sierra de Canuké para discutir intereses comunes, durante el encuentro Yurupary ordenó que se debía cultivar la Tierra y habló de las leyes secretas que se debían obedecer en adelante: “les prohíbo terminantemente a las mujeres participar en las fiestas de los hombres cuando estuvieran presentes los instrumentos especiales que debían distribuirse en la próxima reunión (…) aunque fuere su padre, hermano o marido, el hombre que mostrara los nuevos instrumentos o revelara a una mujer las leyes secretas (…) sería obligado a envenenarse, y si se negara a hacerlo, correspondería al primero que lo encontrará darle muerte” (Orjuela 1983 p. 7)


Mientras tanto las mujeres que habían ido a espiar dicha reunión, entre ellas Seucy, fueron convertidas en piedra por escuchar lo que no debían, en respuesta las otras mujeres Tenuinas juraron acabar con Yurupary para proseguir el derecho materno.


Varias lunas más tarde se celebra una nueva reunión entre los hombres y Yurupary, en la Yurupary-Oca (casa de piedra de Yurupary); en donde éste les advierte a los hombres que deben ser fuertes ante las seducciones de las mujeres, quienes son peligrosas en tanto quieren conocer sus leyes secretas; “pocos se resisten a ellas, porque sus palabras tienen la dulzura de la miel de abejas, sus ojos la atracción de la serpiente, y todo su ser tiene seducciones irresistibles que comienzan dando placer y terminan subyugando” (Orjuela 1983 p. 18) al mismo tiempo Yurupary de la palma Passyua extrae la madera de la cual fabricará los instrumentos de viento que les dará a los hombres para que estos celebren el canto del Yurupary y las fiestas de los hombres.


El Ualri es un instrumento de su altura, el Yasmeserene (jaguar) del largo de sus piernas, el Bedébo (pato mudo) del ancho de su pecho, el Tintabri (airón del Sol) del largo de su brazo, el Mocino (grillo) del largo del muslo, el Arandi de dos brazos de largo (guacamaya), el Dasmae (tórtola) dos pies de largo, el Piron (águila) tres veces del largo de la mano, el Dinari (pájaro negro) del largo de la tibia, el Tity dos manos de largo (Paca), el Ilapayk que mide dos manos de largo, el Mingo del largo de la columna vertebral, el Peripinacuari (pájaro) del largo de la rodilla al mentón, el Bué (ayuti) que mide la mitad del cuerpo del Yurupary y por último el Canaroarro de las espaldas al ombligo (sauba); todos los instrumentos fueron tomados de las medidas del cuerpo del Yurupary y al terminar éste de dar origen a los instrumentos, designo lo siguiente:


“está prohibido que el Tuixáua de una tribu, que esté casado con una mujer estéril, siga viviendo con ella, sin tomar una o dos mujeres, según el caso, hasta tener sucesores. Quien no quiera acceder a esto será sustituido por el más fuerte de los guerreros de la tribu.


Que nadie trate de seducir a mujer de otro, bajo pena de muerte la cual caerá tanto al hombre como a la mujer.


Que ninguna muchacha que haya llegado el momento de ser violada por la Luna [a la pubertad] conserve los cabellos enteros, bajo pena de no casarse hasta la edad de los cabellos blancos.


Cuando dé a luz la mujer, el esposo deberá ayunar por espacio de una luna para permitir que el hijo adquiera las fuerzas que el padre pierde. Durante el tiempo de este ayuno el hombre deberá comer sólo sauba, cangrejos, bejú [hormigas] y ají. Esto es lo que me quedaba por decir a propósito de las costumbres que deben regir a la familia, que cada uno las haga conocer y observar en su propia casa.” (Orjuela 1983 p. 33-34)


Luego de los designios se dio origen a la fiesta, a la que se unieron animales de la selva, y la tribu de los Arianda seducidas y seducidos por la música de aquellos instrumentos, tras varios días de fiesta Yurupary se decepcionó de los hombres Tenuinos al ver como un hombre se unía incluso a cinco mujeres, cosa que si se instaurarán sus leyes ya no podrían volver a darse. Ante esto Yurupary habló con el Tuixáua y los hombres Arianda, a los cuales les enseño las nuevas leyes y los instrumentos, pero Curán hija del Tuixáua Arianda lo escuchó y vió todo, entonces le contó al resto de las mujeres las leyes secretas; y a la mañana siguiente los hombres sólo encontraron en las casas los huesos de los niños y los cabellos de las mujeres, dado las mujeres estremecidas por la luna decidieron matar a todos los hijos varones y cortarse los cabellos para evitar que se propagara la raza de los hombres sin amor; les robaron los instrumentos y los tocaron; Yurupary molió los huesos de los niños y con los cabellos de las mujeres fabricó la máscara de su mismo nombre, la cual está prohibido bajo pena de muerte que las mujeres vean; así mismo les dijo entonces a las mujeres que estaban condenadas a muerte por incumplir las leyes del Sol, pero que podrían evitar morir si obedecían las siguientes leyes:


“una mujer para que sea buena, debe casarse con un solo hombre y vivir con él hasta la muerte y serle fiel, y no traicionarlo por ninguna razón. No intentará saber los secretos de los hombres, ni lo que pase a los otros, ni tampoco querrá experimentar lo que le parezca placentero (…), y ellas acordaron obedecerle en todo, y luego no se acordaron ya de lo que había sucedido (…), [después Yurupary se refirió al Tuixáua Arianda y le dijo] cuando las mujeres sean conscientes del peligro que corren si no observan nuestras leyes, tú podrás actuar libremente, y celebrar las fiestas de los hombres aquí y en la maloca, porque ellas no querrán exponerse a perder la vida. Y si alguna de ellas no obedece, mátala a la vista de todas, para que esto sirva de escarmiento a sus compañeras.” (Orjuela 1983 p. 46)


De esta forma Yurupary visitó otras tribus, enseñándoles las nuevas leyes del Sol para cambiar las costumbres; y ello es motivado porque “el Sol, desde que nació la tierra, ha buscado una mujer perfecta para llevarla cerca de él, pero como aún no la ha encontrado me dio parte de su poder para que viera si en el mundo puede encontrarse una mujer perfecta (…), que sea paciente, que sepa guardar un secreto y que no sea curiosa” (Orjuela 1983 p. 59) dijo Yurupary.


Así bien quedan de manifiesto dos vestigios literarios uno de la Grecia Antigua y otro de las zonas indígenas que comprometen el Vaupés, parte de Brasil y Perú, que nos servirán de testimonio para analizar los tránsitos del derecho materno al derecho paterno, como proceso de Codificación Descodificación Recodificación / Territorialización Desterritorialización y Reterritorialización que llevaremos a cabo, empezando por comprender la sociedad como un cuerpo: el cuerpo social, que es atravesado por flujos. El cuerpo social es un cuerpo de tensiones, de fuerzas, donde existen diversos flujos en movimiento, “una persona siempre es un corte de flujo, un punto de partida para una producción de flujos y un punto de llegada para una recepción de flujos. O bien una intersección de muchos flujos. Flujos de todo tipo” (Deleuze p. 19), veamos pues el flujo como una efusión, un derrame, algo que requiere expresarse, salir es algo que chorrea sobre el socius, el cuerpo social, compuesto por la abundancia de cuerpos orgánicos, el flujo es por ello una experiencia del cuerpo, un elemento que se desplaza por el socius.


Los flujos siempre se relacionan entre sí, pero al ser codificados se les es asignada una cualidad propia para funcionar en tanto el código.


Alterar el flujo, capturar el flujo y distribuirlo nuevamente es codificar el flujo, “codificar los flujos y tratar como enemigo a aquello que en relación a la sociedad se presente como un flujo no codificable” (Deleuze p. 21) es al mismo tiempo territorializar los flujos “finalmente este es el problema esencial de la codificación y de la territorialización: siempre codificar los flujos. Y como medio fundamental marcar a las personas pues ellas existen en la intersección, en los puntos de corte de los flujos. Entonces, marcar a las personas es el medio aparente para la más profunda de las funciones” (Deleuze p. 19); territorializar, codificar los flujos es el movimiento que se utiliza para marcar a las personas, para concentrar la identidad, un tipo de representación que contribuya a estipular determinadas funciones y relaciones; aquí es necesario decir que el cuerpo social es conducido por estructuras, que lo configuran según sus códigos, el capitalismo y el patriarcado son para el caso tales estructuras, tanto el capitalismo como el patriarcado poseen la particularidad de ser estructuras sociales que están constituidas sobre la descodificación de antiguos códigos, generan el tipo de sociedad que se quería evitar en otras sociedades, aquello negativo para otras sociedades es positivo para estas; pues son la conjunción de los flujos descodificados.


La Orestiada nos muestra una situación de flujos codificados, en primer momento como flujos codificados se entrelazan la sacralidad de la Mujer y la Tierra por tener la particularidad de dar la vida a cualquier criatura, la Tierra es pues la Madre común a los hombres y es la Mujer la Madre de cada hombre; la Tierra no es propiedad de los hombres, junto y con ella se vive, las Erinias cuidan de las Madres al tener estas la misma edad de la Tierra, de Gea. Con la muerte de Clitemnestra a manos de su propio hijo Orestes, no sólo es justo para Atenea y Apolo por ser el padre lo primero y lo más valioso; sino que además la Tierra es alimentada por el Sol, sin éste no existiría; se ha descodificado y recodificado el primer código que defendía a la madre y su vínculo sacro con la tierra, ahora es el padre quien engendra, y ella es sólo la nodriza, el surco que acoge la semilla que otro siembra si place a los dioses; es pues el padre el origen de la vida por ello tiene predominio, es pues el Sol el responsable de la existencia y sobrevivencia de la tierra; las labores de la casa de las cuales generalmente se encargan las mujeres pierden todo valor cuando Atenea suscita que la mujer se queda en casa ociosa mientras el marido recorre las faenas; así las antiguas leyes representadas en las Erinias son desterritorializadas y reterritorializadas; puesto que al mismo tiempo que ha descodificado se recodifica.


El derecho paterno griego, se ha constituido sobre flujos descodificados, sobre las ruinas y la transposición de todos los antiguos códigos, convirtiéndose en todo aquello que el antiguo derecho materno no era.


En el dialogo de Platón El Banquete, se da muestra nuevamente de flujos codificados de fuerzas y cuerpos; narrándonos que eran antes tres los géneros de los hombres, no sólo dos como lo es ahora, había un tercer género que reunía en un mismo cuerpo la masculino y femenino, no siendo ni masculino ni femenino, era el andrógino “eran tres los géneros y estaban así instituidos por esta razón: porque el macho fue en un principio descendiente del Sol, la hembra de la Tierra; y el que participaba de ambos sexos de la Luna, ya que la Luna participa también de uno y otro” (Platón 1962 p. 74)


El cuerpo de los andróginos era redondo, tenían cuatro brazos, cuatro piernas, dos rostros invertidos, una sola cabeza, cuatro orejas y dos órganos sexuales. Por ser tan fuertes eran arrogantes, y por ello atentaron contra los dioses, atando a Ares e intentando escalar al cielo olímpico para derrocar a Zeus, ante tal hecho Zeus promovió el corte de cada andrógino por la mitad, multiplicando así el número de seres y debilitándolos, puesto que no los ponían matar pues ya no habrían tantos seres que los adorarán; fueron cortados en dos todos los cuerpos de los andróginos, y amenazados de cortarlos una vez más si osaban atentar nuevamente contra los dioses; tal acción de Zeus podemos entenderla como la agitación del aparato represivo, que al no poder aniquilar los andróginos entonces encuentra la manera de reterritorializar dichos flujos, en un cuerpo social los flujos son continuamente codificados-descodificados-recodificados con el fin de evitar a toda costa que los flujos escapen y no se les pueda asignar una reterritorialización.


De manera similar en el Yurupary, las mujeres que osen conocer las fiestas, la música y los instrumentos de los hombres o son convertidas en piedra, o no recuerdan nada y se tiene la aprobación de los hombres de matar a quien no obedezca; con el fin de reconducir el flujo es que se expande y se utiliza el aparato represivo que en este caso ha llegado a aniquilar algunas mujeres.


Es el mismo caso el de lo que hoy conocemos como el adulterio, la forma codificada de éste dice que por ser parte de andrógino y posteriormente separada hay hombres y mujeres que aman mucho a otros hombres y mujeres pues están buscando su mitad cortada, al ser descodificado y recodificado tal código pasa a ser prohibido el adulterio, sobre todo para las mujeres pues los hombres pueden recibir concubinas de obsequio incluso, como es el caso de Agamenón, mientras a Clitemnestra se le juzga por la relación con Egisto.


A pesar que estas palabras no fuesen dichas el lesbianismo y la homosexualidad son tratados en este dialogo. Recordemos que existían tres géneros dos de ellos eran corte de sí, lo masculino representado en los hombres y lo femenino representado en las mujeres, por ello “cuantas mujeres son corte de mujer, no prestan atención a los hombres, sino que más bien se inclinan a las mujeres, y de este género proceden las tribadas. Por último, todos los que son de sección de macho, persiguen a los machos


(…), aman a los varones y se complacen en acostarse y enlazarse con ellos; éstos son precisamente los mejores entre los niños y los adolescentes, porque son en realidad los más viriles por naturaleza. Algunos, en cambio, afirman que son unos desvergonzados. Se equivocan, pues no hacen esto por desvergüenza, sino por valentía, virilidad y hombría, porque sienten predilección por lo que es semejante a ellos. Y hay una gran prueba de que es así: cuando llegan al término de su desarrollo, son los de tal condición los únicos que resultan viriles en la política” (Platón p. 77-78).


Este fragmento del Banquete evidencia que existía un código para las relaciones entre personas del mismo sexo, lo cual llaman los griegos género y que por supuesto más adelante abordaremos como dos conceptos diferentes; para denotar dichas relaciones, más allá de dicho código y de su descodificación y recodificación se puede notar que conviven juntos el código que ve dichas prácticas como un asunto de la naturaleza de los géneros sustentado en que cada uno busca lo semejante y el apego a lo connatural, y su recodificación de que es una desvergüenza que personas del mismo género se relacionen de tal forma en el amor; así como lo expone Aristóteles “los juegos no deben ser ni fatigosos ni afeminados, sino como conviene a hombres libres” (Aristóteles 2000 p. 234), lo cual nos indica que las estructuras que dirigen el cuerpo social siempre están en notable tensión no solamente con los flujos sino también con las antiguas territorializaciones y codificaciones, lo que representa la importancia del aparato represivo, la aniquilación y el control; eso lo que demuestra es efectivamente que un código o su recodificación, no es homogéneo “está hecho de jirones, de pedazos que se van completando poco a poco y que progresivamente cuadriculan un campo social” (Deleuze p. 118)


Por supuesto debemos decir que en el proceso de codificación y de territorialización, se determina lo que puede pasar, lo que no puede pasar y lo que debe ser bloqueado, para el caso de algunos griegos el matrimonio era obligatorio, es lo que debía pasar, el divorcio no podía pasar y el incesto era bloqueado, todo proceso de codificación implica estas condiciones lo que implica que habrá “personas que tendrán una posición clave como interceptores, impidiendo el paso o haciendo pasar (…), a esos personajes les retornan ciertos beneficios según el código” (Deleuze p. 26), es el caso de Yurupary, él llega a la Tierra para cambiar las costumbres (desterritorializar) por las nuevas leyes del Sol (reterritorializar) y a cambio le son otorgados algunos poderes del Sol, como transformarse en diversos animales y poseer el matiry; así como los hombres que se comprometan a divulgar y hacer cumplir las nuevas leyes son los únicos que pueden presenciar la creación de los nuevos instrumentos; así como participar de las fiestas del Yurupary y aprender su música.


Al mismo tiempo la codificación implica que los cuerpos reciban un trato diferente, mientras a algunos se les beneficia por regular las relaciones del código, a otros se les impide pues son quienes constituyen lo que no debe pasar, y lo bloqueado en el código.


Para ello es necesario marcar los cuerpos para ser de fácil identificación a que relación del código pertenece; tanto el patriarcado como el capitalismo se han constituido “a base de descodificaciones generalizadas, y la descodificación no se ha producido sobre los flujos sin producirse también sobre los órganos (…), Tú no tienes derecho, en tales circunstancias y en tales condiciones, de servirte de tales órganos” (Deleuze p. 118-128), es el caso de lo que refiere Aristóteles para la crianza legítima de los nacidos “las mujeres grávidas, por su parte, deben tener cuidado de su cuerpo [lo que debe pasar], no omitiendo un ejercicio moderado ni practicando una dieta insuficiente; [lo que no debe pasar], todo lo cual es fácil que el legislador lo asegure si les ordena ir diariamente a adorar a los dioses cuya función es la de velar sobre los nacimientos [personajes interceptores]. (…), con respecto a la exposición o crianza de los nacidos, debe prohibirse por ley la crianza de los hijos deformes; [lo bloqueado], pero por otra parte, y donde se presente este problema del número excesivo de hijos [lo bloqueado] y su exposición estuviera prohibida por la costumbre, debería fijarse un límite a la procreación [lo que debe pasar], y si algunos tuvieren hijos por continuar sus relaciones más allá del término establecido, [lo bloqueado] deberá practicarse el aborto antes de que se produzcan en el embrión la sensación y la vida [lo que debe pasar], pues la licitud o ilicitud de aquel acto se definen por la sensación y la vida” (Aristóteles 2000 p. 232)


La ablación por su parte también es una codificación y territorialización de los flujos, tal práctica consiste en mutilar el clítoris a las recién nacidas de algunas sociedades indígenas, con el ánimo de que no le sean infieles a sus maridos en busca de placer; tal como lo dice Yurupary a las mujeres Arianda, que no deben experimentar lo que les parezca placentero y que deben ser fieles y casarse con un solo hombre al que acompañarán siempre; aquí el concepto mujeres es la forma en cómo se marcaron determinados cuerpos con determinadas características (como el clítoris) para codificar sus flujos; pues no es el caso de los marcados como hombres (por tener pene), a quienes el mismo Yurupary les ordena que en caso de casarse con mujer estéril busquen otra para engendrar; dado los hijos son vistos como la fuerza póstuma del padre; pues no sólo la mujer le pertenece al hombre sino también la Tierra, Yurupary ordena a los hombres cultivar la tierra, ha dejado de ser la tierra vista como Madre Tierra para ser el Sol el centro de la vida, ahora la tierra es propiedad y producción del hombre. No muy lejano es la situación de las personas que hoy día nacen con dos órganos sexuales, intersexuales, andróginos para el código antiguo de los griegos; en Colombia se les extirpa uno de los dos órganos sexuales, en consideración del sexo más cercano o mejor desarrollado según dice el discurso médico, según dice la reterritorialización médica; pues en caso de no hacerse tal mutilación la persona se vería “mal forme” o inhabilitada para socializar; y es necesario un sistema de iniciación para acceder al estado en él que uno es capaz de servirse del órgano en tal o cual condición, para el caso la mutilación tanto del clítoris como de un órgano sexual será el sistema de iniciación para condicionar el uso y acceso al órgano; el aparato represivo es usado por las personas encargadas de controlar lo que puede pasar, lo que no debe pasar y lo bloqueado en aras del código; tal codificación sobre los órganos es clara en tanto los flujos son experiencias del cuerpo; dicha codificación anima todo el sistema de las prohibiciones, que no tendrían sentido sino se distribuyen y ejecutan por todo el cuerpo social.


Valga decir la desterritorialización implica la evasión al código, alterando su funcionabilidad y la identidad reproducida; pero se debe aclarar que el capitalismo es una estructura tan compleja que dispone no sólo de un aparato represivo, sino de un dispositivo que captura todo aquello que intente escapar, “una especie de axiomática no saturable, está siempre lista para añadir un axioma de más que hace que todo vuelva a funcionar” (Deleuze p. 20), a diferencia del patriarcado quien no tiene la capacidad de dispensar dicho dispositivo, y ello debido a la contradicción a la que se vería sometido, de hacerlo lo cual generaría que deviniera en aniquilamiento, entonces la manera de solventar las desterritorializaciones perpetuas a lo que se ve sometido es acrecentando su aparato de represión; no tolera al homosexual su flujo que escapa constantemente al código, por ello lo hace un enemigo y lo configura como un enfermo que tiene cura sólo si se recodifica, diversos modos de violencia disponen la reacción patriarcal ante los flujos que intentan escapar, esto no quiere decir que el aparato represivo del capitalismo sea insuficiente, lo que quiere decir es que el capitalismo ha sabido sortear los flujos como los del homosexual sin violencia evidente, no tiene problema con el homosexual solo requiere de éste que venda su fuerza de trabajo y consuma el resto no le importa; he ahí que el capitalismo y el patriarcado son capaces de codificar flujos de manera opuesta; pero también son capaces de conciliar sobre los códigos, una muestra de ello es la situación de las mujeres al desterritorializarse y decidir salir del hogar a trabajar en la fábrica, el capitalismo no se opone pues no son más que mano de obra, y por aquel momento no muy distante del hoy, muy barata; mientras para el patriarcado era insolente el hecho de que una mujer dejara el hogar; su conciliación consistió en no sólo permitirle a las mujeres trabajar en la fábrica sino también en que mantuvieran sus labores domésticas, doble trabajo para la mujer, porque posee un doble codificación.


Descodificar, desterritorializar los flujos constituyen la amenaza interna del cuerpo social y las estructuras, la clave está en volver a recodificar reterritorializar en inventar nuevas territorialidades, en capturar y distribuir artificialmente los flujos para volverlos a incluir, situación que se da más próxima en el capitalismo, de igual forma el patriarcado constituye por medio de la fuerza lo que el capital opera con la axiomática, claro está, la fuerza el aparato represivo también debe generar nuevas violencias, descodificar algunas bochornosas e instituir otras.


Ahora bien, cada territorialidad tiene la capacidad de huir, en el sentido de una desterritorialización; es su índice maquínico, su fuerza de desterritorialización. Huir, y huyendo hacer huir algo del sistema, un cabo, lo cual es equiparable a las líneas de fuga, se desterritorializa y al mismo tiempo se puede reterritorializar; o bien se puede desterritorializar y volver un flujo indiviso, imposible de codificar, dominar o dirigir como el flujo esquizoide, desde este punto de vista no todas las territorialidades son equivalentes; aquí es necesario que se retome la idea de que el cuerpo social es un campo de tensiones, de fuerzas y por supuesto de relaciones de poder, en donde abiertamente existen personajes encargados de vigilar el tránsito de los flujos codificados y de los que intentan salirse; en ello también se encuentran las instituciones diseñadas por las estructuras con el fin de masivamente reterritorializar y recodificar los flujos que pertenecen a los cuerpos, en dicho asunto son pues sobresalientes la Iglesia, la Escuela y el Estado, con sus emblemáticos personajes, el cura, el maestro y el policía.


La descodificación la desterritorialización es como, tanto el capitalismo como el patriarcado, emergieron, así pues es como se ha podido irrumpir en los flujos ya antes codificados de una forma específica; y se han recodificado y reterritorializado los flujos; en tanto para las sociedades contemporáneas al Yurupary gobernadas por mujeres, han cambiado por las nuevas leyes del Sol y de los hombres; la mujer es vista como curiosa y en tanto desagradable, tanto la mujer como la tierra ahora son propiedad del varón “nadie más verá a Carumá, que desde hoy es mía y la conduciré lejos de la vista de los hombres para que no sea manchada la única mujer que he tenido” (Orjuela 1983 p. 56) dijo Yurupary mientras convertía a Carumá en montaña.


“Así mismo entre los sexos, el macho es por naturaleza superior y la hembra inferior, el primero debe por naturaleza mandar y la segunda obedecer (…), al jefe de familia corresponde, en efecto, gobernar a su mujer y a sus hijos (…), el libre manda al esclavo, el macho a la hembra y el varón al niño” (Aristóteles 2000 p. 8-24), lo primero de todo es la casa, la mujer y el buey labrador (para quienes no tienen esclavos), así bien Aristóteles nos da clara evidencia de la emergencia del patriarcado quien configura primacía del varón sobre la mujer, pero también sobre otros hombres; que al igual que la mujer son solamente extensiones de su propiedad, dando así apertura a la propiedad, la propiedad privada primitiva que también tiene sus orígenes en Grecia.


En igual modo en el Banquete Pausanias alaba el amor de Afrodita Urania, quien no deriva ni participa de hembra para su nacimiento, solamente de varón (Uranos), “por esta razón es a lo masculino adonde se dirigen los inspirados por este amor, sintiendo predilección por lo que es por naturaleza más fuerte y tiene mayor entendimiento [mientras] (…), el amor de Afrodita Pandemo verdaderamente es vulgar y obra del azar (…), pues procede este amor de una diosa (…), que en su nacimiento tiene la participación de hembra y varón (Zeus y Dione) (Platón 1962 p. 56-57), y siendo la masculino lo mayor y más fuerte, consagrado para los griegos como los hombres Griegos (pues es notable que defendían la esclavitud y consideraban debían ser ellos quienes conducirían a los barbaros), sólo podía ser ciudadano quien participará de la judicatura y el poder.


Como hemos visto los efectos de la desterritorialización y la descodificación pueden engendrar nuevas recodificaciones y reterritorializaciones; pero también pueden promover flujos indivisos.


El esquizo es un peligro porque es un flujo que chorrea sobre el socius sin poder ser codificado, o reterritorializado, le asignaron un nombre pero no se puede contener pues es inconsumible, “un flujo no codificado es propiamente hablando, la cosa o lo innombrable” (Deleuze p. 40), se le concede una palabra que lo procure identificar, pero no se puede decir propiamente cómo reacciona y se relaciona siempre un esquizo; a diferencia de la marca mujer que debe reaccionar de tal o cual forma siempre como hemos tratado de evidenciar hasta lo aquí dicho; la que es según el código en lectura patriarcal quien nace con determinadas características corpóreas, orgánicas, es decir que la mujer nace.


“Descodificar en sentido absoluto, destruir los códigos para hacer pasar flujos en estado bruto” (Deleuze p. 41) no sólo son las pretensiones del esquizoanálisis, son también las de los movimientos revolucionariamente positivos, me atrevo a decir que también son las del feminismo.


BIBLIOGRAFÍA:


  1. DELEUZE, Gilles. Derrames capitalismo y esquizofrenia.

  2. EURÍPIDES. Las diecinueve tragedias. ED. Porrúa, año 1979, 11ba edición. México.

  3. ESQUILO. Tragedias. ED. Losada, año 1973, 4ta edición. Argentina.

  4. ORJUELA, Héctor. La Leyenda del Yurupary. Publicado por el Instituto Caro y Cuervo: “Yurupary, Mito, Leyenda y Epopeya del Vaupés”. Año 1983, Bogotá p. p 179-265

  5. PLATÓN. El Banquete. ED. Aguilar, año 1962, 4ta edición. Argentina

  6. ARISTÓTELES. La Política. ED. Universidad Nacional Autónoma de México, año 2000, 2da edición. México.


*Tomado del Archivo Documental “Cuerpos, sociedades e instituciones a partir de la última década del Siglo XX en Colombia”. Mallarino, C. (2011 – 2016). Tesis doctoral. DIE / UPN-Univalle.



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