La in-corporación de la investigación: políticas de la menstruación y cuerpos (re)productivos


 

RESULTADO DE INVESTIGACIÓN: Investigación de doctorado: “La in-corporación de la investigación: políticas de la menstruación y cuerpos (re)productivos” - Programa de doctorado de Estudios Feministas y de Género, Antropología social, Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea UPV/EHU

 

RESUMEN*


Se presentan aquí algunas reflexiones surgidas en la elaboración de la correspondiente tesis doctoral, donde se analiza el modo en que algunas jóvenes vascas resignifican la menstruación de manera alternativa a la cultura médico-científica hegemónica. Los principales aspectos abordados son la dimensión autoetnográfica del estudio, la utilización de la técnica de los itinerarios corporales, las relaciones en el trabajo de campo y su influencia en el proceso metodológico. Se cataloga el proceso como incorporado, ya que se da prioridad al estudio de la interacción corporal reflexiva entre etnógrafa e informantes.


Palabras clave: menstruación, cuerpo, género, itinerarios corporales, embodiment, autoetnografía.


RESUMO


São apresentadas aqui algumas reflexões surgidas na elaboração da correspondente tese doutoral, onde se analisa o modo em que algumas jovens bascas ressignificam a menstruação de maneira alternativa à cultura médicocientífica hegemônica. Os principais aspectos abordados são a dimensão auto-etnográfica do estudo, a utilização da técnica dos itinerários corporais, as relações no trabalho de campo e sua influência no processo metodológico. Cataloga-se o processo como incorporado, já que se dá prioridade ao estudo da interação corporal reflexiva entre etnógrafa e informantes.


Palavras-chave: menstruação, corpo, gênero, itinerários corporais, embodiment, auto-etnografia.


ABSTRACT


Presented here are some reflections born during the elaboration of corresponding doctoral dissertation that analyzes how some young Basque women re-define menstruation in alternate ways to the hegemonic medical-scientific culture. The principal aspects regarded are the auto-ethnographic dimension of the study, the use of the corporeal routes technique, the fieldwork relationships and its influence on the methodological process. The process is catalogued as incorporated, since its priority is the study of the physical reflexive interaction between ethnographer and sources.


Key words: menstruation, body, gender, corporeal routes, embodiment, auto-ethnography.



El contenido de este artículo tiene que ver con el proceso etnográfico que estoy llevando a cabo para mi tesis doctoral, concretamente con el abordaje metodológico, basado en algunas técnicas y estrategias de investigación vinculadas mutuamente: la reflexión autoetnográfica, la reconstrucción de “itinerarios corporales” a través de entrevistas en profundidad, la observación de eventos relacionados con el tema y la socialización del trabajo de investigación.


Por lo tanto, el objetivo de este texto es llevar a cabo algunas reflexiones metodológicas en torno a un análisis de los cuerpos menstruantes que podríamos denominar corporal, planteando diversas inquietudes y tensiones que como autora he estado viviendo a lo largo de este proceso analítico-reflexivo.


Por tanto en esta introducción resumiré en primer lugar el planteamiento general de la investigación, explicando cuál es y cómo surge el sujeto/objeto de estudio y sus objetivos generales, para poder así ubicar las reflexiones que presentaré posteriormente. La tesis doctoral a la que me refiero, se titula “Espacios contraculturales, relaciones de género y cuerpos: mujeres jóvenes y políticas de la menstruación”, y en ésta se analiza cómo algunas chicas jóvenes (en concreto, las que pertenecen a contextos que identifico como contraculturales [1]) están entendiendo y resignificando el ciclo menstrual desde una mirada alternativa al modelo médico-científico y cultural hegemónico, de manera que la menstruación se convierte en un espacio de resistencia.


A través de la observación de estas políticas de la menstruación [2], se puede acceder al estudio concreto de las ideas y conductas específicas de estas chicas respecto a su salud y reproducción, pero también al análisis de cómo en dichos procesos se discuten y reorganizan las relaciones e identidades de género. Por lo tanto, la menstruación, en tanto que espacio de creatividad y resistencia, es un campo privilegiado para analizar de modo general los seguimientos culturales y las resistencias, es decir, las relaciones de poder actuadas y contestadas desde lo corporal [3].


El cuerpo menstruante, entendido como cuerpo político-feminista (Esteban, 2011a), es teórico y empírico a la vez; un cuerpo reivindicativo, que en esta investigación estoy abordando desde la antropología del cuerpo, un modelo surgido en las últimas décadas desde el cual se está intentado superar la separación radical entre conocimiento y práctica, descentrar la construcción cognitiva del conocimiento y privilegiar interpretaciones que buscan explícitamente colapsar las dualidades mente/cuerpo, naturaleza/cultura, yo/el otro, y otras dialécticas esenciales (Lock, 1993).


De esta manera, el cuerpo es situado dentro de una sociedad y cultura específicas, en un contexto histórico concreto. Estas contribuciones esenciales que se han dado dentro del marco de la teoría del cuerpo, nos sugieren entender la corporalidad menstruante como cuerpo reproductivo, como cuerpo político [4], desde una óptica no determinista, ni biologicista, ni universalista. Un cuerpo político que puede ser subversivo, y que es además parte de un proceso de reflexión y acción más amplio, relacionado con la salud, pero también con la conformación de las identidades y las relaciones sociales.


Como explicaré más adelante, mis propias inquietudes y la condición de tener y ser un cuerpo, así como el mismo esfuerzo intelectual (corporal) por desanudar dicotomías clásicas, han sido parte de una tensión creativa que me está sirviendo para problematizar todo el proceso metodológico, llevándome a repensar y a percibir el/mi mundo social (el lenguaje, los términos que utilizo, mi propia vida…) de otra manera. Por ejemplo, la experiencia en algunos talleres sobre la menstruación que he observado, en conversaciones y vivencias, o la propia producción escrita me han llevado a darme cuenta de una excesiva tendencia a racionalizar mi estudio, por lo que otro de los retos de este proceso está en ser más consciente de esa dualidad en mí.


Experimentar esta subjetividad que investiga, pero es parte del sujeto de estudio —y a veces se diluye en éste—, y la inmersión en el trabajo de campo, con todos sus retos conceptuales y metodológicos, me ha hecho enfrentarme a dificultades, tensiones y reflexiones que me están ayudando a profundizar en la propia investigación.


Del activismo a la investigación: sobre cómo surge mi interés por la menstruación En el 2006, junto con Mireia Delgado —ambas somos licenciadas en pedagogía social y con experiencia laboral en los ámbitos de la educación, la coeducación y el género—, formamos un grupo de trabajo feminista llamado Nomantxakolorea5, con el fin de repensar el ciclo menstrual, indagar por otro tipo de representaciones alternativas y conocer las diversas producciones artísticas y culturales alrededor de la sangre menstrual. Desde entonces hemos llevado a cabo y participado en …



[1] Denomino espacios contraculturales a los contextos en los cuales se discute la cultura hegemónica, mediante discursos, prácticas, expresiones culturales-artísticas y maneras de

hacer o maneras de vivir (formas de convivencia y estrategias económicas) alternativas. Aun aceptando que el término contracultura es complejo (tanto como el mismo concepto de

cultura), en este trabajo de investigación he optado por hablar de espacios de carácter contracultural, por la necesidad de visibilizar dónde y cómo surgen estos discursos. Para más información, véase: Roszak (1968) y Goffman (2005).


[2] Entiendo por políticas de la menstruación un tipo concreto de políticas corporales, es decir, de ideologías y prácticas directamente relacionadas con el control y la regulación del cuerpo y la salud, siendo, a su vez, un modo muy eficaz de control social general, pero también de posibilidad de confrontación y resistencia individual y colectiva. Un terreno, por tanto, de discusión y negociación del poder, que puede dar lugar a cambios y transformaciones sociales —véase Esteban (2004b) y también la dirección electrónica: a<http://encyclopedia.jrank.org/articles/pages/6016/Body-Politics.html>—.

Concretamente, las políticas de la menstruación serían los procesos de significación y administración de la menstruación y la salud reproductiva (en general), llevados a cabo tanto por parte de las distintas instituciones (médicas, religiosas, económicas, mass-media…), como por parte de las personas y grupos. Por tanto, la agencia individual y colectiva (por ejemplo, la feminista) es un elemento central de las políticas corporales, que se dan siempre dentro de contextos económicos, culturales y políticos concretos (que las influyen pero que a su vez son influidos por éstas). Todo esto afecta la conformación de las subjetividades, pero potencia al mismo

tiempo la capacidad de acción.


[3] Por lo tanto, los objetivos de este trabajo de investigación son, en primer lugar, analizar cómo se entiende y se regula el cuerpo reproductivo, tanto dentro de la biomedicina (incluida la biomedicina feminista), como por las propias mujeres jóvenes; en segundo lugar, estudiar la interrelación de lo anterior con la construcción de la identidad de género en las mujeres analizadas; y en tercer lugar, profundizar en cómo en esos procesos de definición, regulación y conformación de identidades, se producen (o no) procesos de transgresión o cuestionamiento de las principales ideas culturales relativas al binomio menstruación-género, que serían: la asociación entre menstruación y riesgo de contaminación y la separación radical entre lo natural y lo cultural, y lo femenino y lo masculino.


[4] Nancy Scheper-Hughes y Margaret Lock (1987) proponen tres niveles de análisis en lo que se refiere a lo corporal: el cuerpo individual, el cuerpo social y el cuerpo político, que a su vez estarían estrechamente articulados unos con otros.


*Texto tomado del Archivo Documental “Cuerpos, sociedades e instituciones a partir de la última década del Siglo XX en Colombia”. Mallarino, C. (2011 – 2016). Tesis doctoral. DIE / UPN-Univalle.



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