El culto al cuerpo en los jóvenes gimnastas: un abordaje desde los significados ...


Introducción:*


Durante siglos la sociedad ha impuesto una serie de normas y valores que han sido interiorizados por los individuos a través del proceso de socialización en forma consciente e inconsciente llevando a los mismos a reproducir determinadas prácticas sociales. En efecto, el cuerpo no ha resultado ajeno a este proceso sino que por el contrario se ha convertido a lo largo de los años en una materia simbólica de la cual nacen y se propagan un conjunto de acciones y valores cargados de sentido que permiten al individuo relacionarse dentro de un espacio social y cultural dado (Scribrano y Fígari, 2009).


Por esta razón, este trabajo de investigación se encuentra orientado a replantearnos en forma reflexiva respecto de los valores que adquiere el cuerpo en la sociedad actual. Particularmente se intenta abordar cuestiones relacionadas a la construcción de la corporeidad en los jóvenes que concurren al gimnasio, en la ciudad capital de la provincia de Santiago del Estero. Un análisis de esta temática desde la mirada sociológica implica grandes desafíos para el investigador puesto que constituye un área de investigación poco frecuentada por la comunidad científica en dicha localidad. En síntesis esta investigación tiene como propósito principal abordar los significados que estos jóvenes gimnastas construyen del cuerpo en relación a la salud y a la estética y que reproducen a través de sus prácticas en el gimnasio en la ciudad de antes mencionada. Para ello, se han seleccionado como muestra un grupo de jóvenes de entre 17 a 30 años que concurren a un gimnasio en dicha ciudad.


Justificación de la elección de la temática:


Uno de los motivos que ha guiado este proyecto de investigación ha sido el interés por explorar la relación entre cuerpo y juventud, acorde a los procesos de cambios ocurridos en nuestra sociedad y caracterizados por un constante aumento en la dedicación y el cuidado estético. Sucede que, particularmente en el caso de los jóvenes, conforman el grupo social que más preocupado se muestra con respecto a su apariencia física llevando en ocasiones a reproducir determinadas actividades que posibilitan “moldear” su propio cuerpo con el objetivo de lograr alcanzar un ideal impuesto socialmente.


Asimismo la complejidad que este estudio requiere ha contribuido en primera medida, a aumentar el interés por el estudio de la sociología del cuerpo y a reforzar el compromiso por abordar el culto al cuerpo como una problemática en nuestra provincia. Por otra parte, ha posibilitado la apertura de un camino marcado por el surgimiento de nuevos interrogantes respecto a la corporeidad en futuras investigaciones.


Aproximaciones conceptuales


Pierre Bourdieu: habitus y prácticas. Un abordaje desde la construcción de la corporeidad


Siguiendo la teoría de Bourdieu (1994) determinadas condiciones de existencia en la vida social producen sistemas de disposiciones transferibles y duraderas denominados habitus, los cuales son encargados de guiar las prácticas. Por ende, estos sistemas adquiridos de principios posibilitan la producción libre de pensamientos, percepciones y acciones inscritos dentro de los límites que marcan las condiciones particulares de su producción.


En estos términos, resulta de particular interés para esta investigación poder enfatizar en la relación entre habitus y corporeidad. De esta manera, Galak (D’hers y Galak, 2011) sostiene que en la bibliografía del autor la relación entre estos dos conceptos es íntima, puesto que sitúa a la corporeidad como eje de articulación entre el campo y el agente. En otras palabras, el habitus es la historia hecha cuerpo; entendiendo a esto como una historia común, compartida, pero de ninguna manera comprende que esta sea unívoca, sino que la existencia social está condicionada por las vivencias de todo el grupo y de todas sus tradiciones pero también por las experiencias del propio sujeto. De este modo explica: “Decir que los habitus son la historia hecha cuerpo implica pensar que son eternos –porque por más que evolucionen el agente los concibe como modificables, evidentes-; son ‘deshistóricos’-porque por mas que se fechen sus génesis no dan cuenta de su historia-; y son no-conscientes – porque por ser deshitorizados y eternizados no tiene sentido pensarlos y por ende son aceptados asi-. […]Es tarea del investigador observar los mecanismos –valga la paradoja históricos- por los que se producen estas características que llevan al agente a interpretar a la historia de esa manera” (D’hers y Galak, 2011).


Por consiguiente, consideramos menester destacar para la construcción de este objeto de estudio que Bourdieu (Martínez, 2006) afirma que el cuerpo es una construcción social sobre la cual se ejerce una fuerza simbólica, por consiguiente las funciones y las experiencias corporales son socialmente calificadas y de esa manera modificadas. De la misma forma, en “La dominación masculina” (Loveau; Andreau 2007) enfatiza en que la sociedad actual no es justa con el género por lo que la mujer es la que se encuentra más expuesta al construir su pretendida femineidad en relación a la mirada del otro, que en la mayoría de los casos es el hombre.


El siglo XX: entre la falsa liberación del cuerpo y el monitoreo permanente de los sujetos. Una mirada desde la teoría foucaultiana.


En “La microfísica del poder” Foucault (1980), sostiene que el cuerpo y todo lo relacionado con él, como ser la alimentación es el lugar del “Herkunft”. Sobre esto explica que el cuerpo es donde se encuentra el estigma, los sucesos pasados, donde nacen los deseos, los desfallecimientos y los errores y agrega: “En él se entrelazan y de pronto se expresan, pero también en él se desatan y continúan su inagotable conflicto”. Sucede que para el autor la corporeidad es la superficie donde se inscriben los sucesos y en donde se disocia el Yo.


Es necesario recordar que cada sociedad esboza en el interior de su visión del mundo, un saber singular sobre el cuerpo. Desde una mirada socio antropológica, Margulis (2009) nos dice que cada cultura construye históricamente sus formas de percibir al cuerpo y relacionarse con él, volviéndolo maleable y procesable, tratando de adecuarlo a los modelos estéticos, para lo cual florecen ámbitos de la economía vinculados a la dieta, la cirugía, la actividad física y los deportes en general.


De este modo, siguiendo a Le Breton (1990) es posible dilucidar a partir de la década de 1960 se produce el surgimiento de un nuevo imaginario colectivo del cuerpo, presentado como sinónimo de “liberación” del mismo. Sucede entonces que a partir de ésta década se rompen los marcos sociales tradicionales y el cuerpo es concebido como un “factor de invidualización”, un lugar valioso para los sujetos debido que duplica los signos de la distinción y diferenciación con sus pares”. Es por esto que en la modernidad la corporeidad adquiere el carácter de alter ego, es decir se convierte en aquel lugar de preocupación constante, del bienestar (a través de la buena forma), del buen parecer (las formas, el body – bulding, cosméticos, productos dietéticos, etc.) de la pasión por el esfuerzo (maratón jogging, windsurf) o por el riesgo (andinismo, la aventura y los deportes extremos).


Del mismo modo, Goldman (2009) coincide en que el proceso de construcción de la imagen corporal en la sociedad actual, se encuentra caracterizado por un mercado de consumo que tiene como propósito masificar el goce, borrar las diferencias y el paso del tiempo, exponiendo una ideal cada vez mas inalcanzable para el sujeto.


Retomando la teoría foucaultiana, resulta conveniente comprender y establecer como supuesto que de la misma forma que en el pasado el control de los cuerpos era ejercido desde las instituciones; en la modernidad son los mismos sujetos los que controlan su corporeidad. En esta dirección, es necesario adentrarnos una vez en el análisis de Le Breton (1990) quien prefiere hablarnos del monitoreo por parte de los individuos en la sociedad contemporánea. En congruencia con Goldman (2009) para el autor, la creciente preocupación por la salud y la prevención conduce a los sujetos a prestar mayor atención al cuerpo, a la nutrición y al ritmo de vida, induciendo a la búsqueda de una actividad física regular. Como resultado, la buena presencia física y la salud se imponen como valores fundamentales e inducen otro tipo de preocupación, relacionado al cuidado y monitoreo permanente por parte de los sujetos. Por lo tanto, el discurso de la “liberación del cuerpo” y las prácticas que esto provoca, son producto de las exigencias de un mercado que impone rígidas normas de apariencia estética, vinculadas a la idea del control personalizado en los sujetos, produciendo así un sentimiento de baja autoestima en aquel que no lograr alcanzar este modelo corporal.


Cuidado corporal: la actividad física y la alimentación como valores fundamentales en la sociedad moderna. El caso de Argentina.


Como se ha expuesto anteriormente, para Le Breton (1992) la creciente preocupación por la salud y la prevención conduce a los sujetos a prestar mayor atención al cuerpo, a la nutrición y al ritmo de vida. Así, la medicina tradicional y la medicina alternativa juegan un papel importante puesto que son utilizadas por los individuos como herramientas que contribuyen al mantenimiento del cuerpo, complementando así el cuidado de la salud y la figura.


Enmarcados puntualmente en nuestro país Rodríguez (2011) se enfoca en el análisis de los usos de tiempo en los jóvenes en relación a espacios de recreación, enfatizando en la conformación de un proceso de identificación social que se organiza alrededor de las prácticas corporales de entrenamiento. De esta manera, el autor sostienen que a mediados del siglo XX, el cuerpo necesitaba del “bien salud” para poder ofrecerse como fuerza de trabajo en el mercado laboral. Sin embargo, en la actualidad el cuerpo debe estar en forma y demostrar una flexibilidad y adaptabilidad constante en todas sus partes a los continuos cambios de la sociedad (Rodríguez, 2011).


Desde la sociología Bauman (2004) prefiere hablarnos de una sociedad de consumidores donde se impone a sus miembros el ideal de estar en forma. Explica de esta manera que los términos salud y “estar en forma” son utilizados como sinónimos pues ambos responden al cuidado corporal, al estado que cada persona desea lograr y al régimen que el propietario de ese cuerpo debe seguir para alcanzar ese anhelo. Sin embargo el autor advierte que en la modernidad salud y apariencia pertenecen a dos discursos diferentes y aluden a preocupaciones distintas. Así, el primero de ellos se encarga de proteger el límite entre lo normal y lo anormal. Es el estado correcto y deseable del cuerpo y el espíritu humano, por lo que abarca a una condición física y psíquica que permite satisfacer las exigencias del rol que la sociedad impone y asigna. De este modo, el término “estar sano” significa en la mayoría de los caso “ser empleable”.


Por el contrario “estar en forma” refiere a tener un cuerpo flexible y adaptable, preparado para vivir sensaciones aún no experimentadas e imposibles de especificar por anticipado, vivir lo inusual no lo rutinario sino lo extraordinario. En palabras del autor: “Si la salud es un estado en equilibrio, de ‘ni más ni menos’, estar en forma implica una tendencia hacia el más. No alude a ningún estándar particular de capacidad corporal si no a su potencial de expansión” (Bauman, 2004). Además, sostiene que el esfuerzo que requiere el mantenimiento del estado físico no tiene un fin natural, si no que sólo es posible definir una meta parcial, en una determinada etapa del esfuerzo interminable.


Finalmente, Bauman (2004) prefiere hablarnos de una sociedad posmoderna que considera a sus miembros en calidad de consumidores, no de productores. Por ende, Rodríguez (2011) retoma este aporte y destaca que el tiempo libre se erige en espacio privilegiado del consumo, la variada oferta de productos para el cuidado del cuerpo y la amplia difusión de diversas prácticas corporales de entrenamiento, son indicios fundamentales de la constitución de un campo en crecimiento constante. Sin embargo aclara que el acceso a tales bienes encuentra claras restricciones enraizadas al origen de clase y sector social de los potenciales consumidores (Rodríguez, 2011). De la misma manera Margulis (2009) concuerda en que el modelo de cuerpo que se expone en los medios de comunicación es contrario a la predominancia genética de la mayoría de la población latinoamericana. Sumado a esto alcanzar dicha imagen corporal requiere de un ingreso y un consumo de productos relacionados a la estética, ajeno a muchos jóvenes cuya realidad social y económica se los impide.


A modo de cierre:


Durante el transcurso de esta investigación se ha podido constatar que en el caso de los jóvenes son el grupo que más vulnerable se encuentra con respecto a su imagen corporal, como así también a los patrones culturales que se exponen. Partiendo del trabajo de campo y las entrevistas en el gimnasio “Trainner”, podemos decir que este local constituye un espacio en el cual se desarrolla una trama de relaciones simbólicas y en donde se reproducen un conjunto de significados y valoraciones respecto del cuerpo. Por parte de los gimnastas más jóvenes, su objetivo principal es lograr una buena apariencia física y en segundo lugar una buena salud, puesto que para ellos la corporeidad es un templo sagrado, es el pilar a partir del cual se pueden lograr metas, es la canalización de sus frustraciones y tenciones, es la preocupación constante del ser.


En contra partida, en el caso de las gimnastas mujeres que participaron en las entrevistas se manifestaron disconformes con el modelo corporal que se impone desde la sociedad, aún así ellas continúan haciendo esfuerzos para poder lograr ese cuerpo tan criticado y a la vez, tan deseado. Como dice Goldman, todas ellas quieren llegar a tener “esa figura”, “ese rostro”, “esa altura” y para ello harán todo lo que su presupuesto y su tiempo le permita, produciéndose así una homogeneización del sexo femenino. De esta manera se borran las diferencias y se desdibujan los trazos del paso del tiempo en la piel. No importan los riesgos, en el mundo contemporáneo la buena presencia adquiere el carácter de valor agregado, en especial en las mujeres.


Sucede que en la modernidad, la imposición de nuevas valoraciones y su posterior reproducción en las prácticas gimnásticas dan nacimiento a un nuevo fenómeno llamado el culto al cuerpo. Los individuos se muestran más preocupados respecto a su presencia como así también a su salud, conforme a una sociedad que se vuelve cada vez más exigente con los cánones de belleza. El cuerpo entonces, se convierte en el sitio donde se entremezclan las sensaciones y se imprime lo abyecto, lo abstracto; es el lugar que permite marcar una diferencia con el resto. Pareciera ser que Bourdieu se encontraba en lo cierto cuando afirmaba que el cuerpo es una construcción social sobre la cual se ejerce una fuerza simbólica, y que por consiguiente las funciones y las experiencias corporales son socialmente calificadas y de esa manera modificadas.


Resulta llamativo que durante el análisis del discurso de los gimnastas, los mismos resaltan con énfasis que el ejercicio físico constante brinda libertad, por lo que mayormente realizan pesas y aparatos para el fortalecimiento de músculos. Sin embargo esta libertad es de carácter relativo, puesto que como lo señala Le Breton, los individuos de las sociedades contemporáneas sólo serán libres una vez que haya desaparecido la preocupación por el cuerpo y aún estamos muy lejos de lograrlo. Por ende, estos jóvenes reproducen prácticas físicas bajo la errada idea de convertirse en libres al obtener mayor flexibilidad y resistencia, pero a la vez son conscientes que esto constituye un camino constante dentro del cual son “prisioneros” del esfuerzo físico y del sacrifico.


En congruencia con lo anteriormente expuesto, nos encontramos en condiciones de afirmar que los jóvenes que conformaron la muestra en esta investigación reproducen prácticas relacionadas al culto al cuerpo. En ellos el cuidado corporal se asocia a una correcta nutrición y al ejercicio diario, aunque afirmaron no tener en cuenta la utilización de productos estéticos, sobre todo el caso de los hombres. Además, el entrenamiento y cuidado implica una conducta alimentaria y en algunos casos un estilo de vida, por lo que este aspecto podría asemejarse al concepto de ascetismo que nos brinda Max Weber. El cuerpo se transforma entonces en objeto de divinidad al cual rendir culto, es la adoración de lo majestuoso. Deja de constituir una parte del individuo para convertirse en un maniquí al cual moldear y refinar en pos de una imagen superflua. Es una propiedad preciada, enriquecida y moldeada. En la sociedad contemporánea, la corporeidad no sólo es el medio por el cual el sujeto se conecta con el mundo externo, sino también el lugar donde se imprimen las subjetividades, se materializan las preocupaciones mas intensas y se visualizan los malestares mas profundos del ser.



Bibliografía:


  1. Andrieu y Otros (2007). “Cuerpos dominados, cuerpos en ruptura”. Ediciones Nueva Visión Buenos Aires.

  2. Bauman, Zygmunt (2004) “La modernidad líquida”. Grafinor S.A. Buenos Aires, Argentina.

  3. Bourdieu, Pierre. (1994). “El sentido práctico”.

  4. D’hers, Victoria y Galak, Eduardo. (2011). “Estudios sociales sobre el cuerpo: prácticas, saberes, discursos en perspectiva”. Estudios Sociológicos Editora. Ciudad de Buenos Aires.

  5. Foucault, Michael (1980). “La Microfísica del poder”.

  6. Goldman, Bejla R. (2009). “Anorexia y Bulimia: un nuevo padecer”. Buenos Aires. Lugares Ediciones.

  7. Le Breton, David (1990) “Antropología del cuerpo y modernidad”. Buenos Aires. Nueva Visión.

  8. Le Breton, David (1992). “La sociología del cuerpo”. Buenos Aires. Editorial Nueva Visión.

  9. Martinez, Ana Teresa (2006). “Pierre Bourdieu: razones y lecciones de una práctica sociológica (del estructuralismo genético a la sociología reflexiva)”. Manantial Ediciones.

  10. Margulis, Mario (1996) “La juventud es más que una palabra. Ensayos sobre cultura y juventud”. Buenos Aires. Editorial Biblos.

  11. Margulis, Mario (2009) “Sociología de la cultura. Conceptos y problemas”. Editorial Biblos. Buenos Aires.

  12. Rodríguez, Alejandro Damián (2010). “‘Callate y seguí entrená. Sin dolor no hay ganancia’; Corporalidad y prácticas acséticas entre fisicoculturistas amateurs”. Revista Latinoamericana de Estudios sobre Cuerpos, Emociones y Sociedad. N 3º, año 2.

  13. Rodríguez, Alejandro Damián (2011). “Los jóvenes, los usos del tiempo y el entrenamiento corporal en espacios dedicados al tiempo libre, el deporte y la recreación”. Publicación del Posgrado en Ciencias Sociales UNGS-IDES.

  14. Scribrano, Adrian y Fígari, Carlos (2009). “Cuerpo (s), Subjetividad (s) y Conflicto (s). Hacia una sociología de los cuerpos y las emociones desde Latinoamérica”. Ediciones CICCUS y CLACSO coediciones.

*Texto tomado del Archivo Documental “Cuerpos, sociedades e instituciones a partir de la última década del Siglo XX en Colombia”. Mallarino, C. (2011 – 2016). Tesis doctoral. DIE / UPN-Univalle.


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