El cuerpo y su asociación con el alma, en el bergsonismo



Presentación*


Dentro del pensamiento filosófico, disciplina desde la que está pensada la ponencia, es clásica la separación y oposición entre cuerpo y alma. Se concibe, así, una realidad dualista; las dos sustancias –materia y espíritu– se encuentran en el hombre. En este contexto aparece, en la primera mitad del siglo XX, la filosofía de Henri Bergson, premio Nobel en 1827.


El cuerpo es resultado de una larga evolución, originada por el impulso vital, así ha avanzado la vida, mediante un proceso ininterrumpido, aunque con ritmos diferentes.


Paralela a la evolución corporal transcurre la evolución de la conciencia. Los vegetales y animales son el humus sobre el que crecerá el hombre. El alma de cada persona existe como parte del flujo vital y adquiere individualidad al estar en un cuerpo. Bergson presenta una psicología y una metafísica solidarias. El cuerpo necesita conservarse, así se perpetúa la vida, lo logra porque posee sentidos que permiten la percepción y con ella la eficacia en la respuesta a los estímulos del presente. El objetivo básico del cuerpo es conservarse. Junto a esta percepción, el cuerpo permite, mediante el cerebro, la acción de la memoria. Pero no todos los recuerdos son iguales, unos son permanencia de lo percibido, por lo tanto, continuación de la acción corporal; otros tienen naturaleza diferente, son aquellos vividos por el espíritu cuando éste puede alejarse de la exigencia del momento. El cerebro, como parte del cuerpo, no es el lugar donde se alojan los recuerdos, es el órgano que permite el pasaje del espíritu a la materia.


El hombre como resultado de la evolución


¿Qué lugar ocupa el hombre dentro del fluir universal? Bergson dice: “La historia de la evolución de la vida, por incompleta que todavía sea, nos deja entrever cómo se ha construido la inteligencia por un progreso ininterrumpido, a lo largo de una línea que asciende, a través de la serie de los vertebrados, hasta el hombre”[1]. Así comienza La evolución creadora. Aunque la historia tenga partes desconocidas, trasluce una dirección que llega al hombre, al hombre presente, ser vivo que arrastra el pasado de la vida, momento en la evolución, desarrollo que sin duda continúa.


El presente humano es un cuerpo y alma en interacción Para Bergson el error del dualismo usual consiste en pensar al cuerpo como materia dentro del espacio y oponerle una conciencia con sensaciones inextensas. Con esta actitud no se puede explicar cómo el cuerpo actúa sobre el espíritu y viceversa. El objetivo del autor es establecer una psicología y una metafísica solidarias. Con este enfoque la materia es considerada como “una sucesión de momentos infinitamente rápidos que se deducen unos de otros y por ello se equivalen y el espíritu que ya es memoria en la percepción [es concebido] afirmándose cada vez más como un prolongamiento del pasado en el presente, un progreso, una evolución verdadera.”[2]




Continúa...


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[1] Bergson, La evolución creadora, en Obras escogidas, p. 475.


[2] Bergson, Materia y memoria en Obras escogidas, p. 444.


*Texto tomado del Archivo Documental “Cuerpos, sociedades e instituciones a partir de la última década del Siglo XX en Colombia”. Mallarino, C. (2011 – 2016). Tesis doctoral. DIE / UPN-Univalle.


La autora: Universidad Autónoma del Estado de México, Toluca, México / mrgg@uaemex.mx

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