Arquitectura corporal de la homosexualidad y la heterosexualidad como régimen bio-sexopolítico



Resumen*


El cuerpo es la plataforma en la que se inscriben una multiplicidad de códigos que dependen de las construcciones culturales. Una de estas constituciones son las categorías sexuales; ficciones que parten de la modernidad y que se han ido configurando hasta el momento actual desde tecnologías que continúan produciendo arquitecturas de cuerpos binarios, dentro de un marco económico. Estas configuraciones sexuales son cuestiones bio-sexopolíticas que producen cuerpos heterosexuales (straight) y cuerpos desviados hasta el momento de la muerte. Para esto proponemos una contra-producción de las arquitecturas sexuales heteronormativizadas (anales, frígidas, sucias, des identificadas) desde nuestro cuerpo y contexto propio. El texto espera contribuir a la mesa desde un análisis de la construcción de arquitecturas de cuerpos que no parte de ver las identidades sexuales como verdades ontológicas; sino como ficciones científicas de la modernidad que no permiten una apertura a la multiplicidad de placeres corporales.


La heterosexualidad como una rama de la Biopolítica


La heterosexualidad es una de las categorías que bien ha funcionado para legitimar y dividir los cuerpos en hombres y mujeres y para crear puntos específicos de placer como lo es la genitalidad. (Wittig, 2006; Preciado, 2002) La heterosexualidad es un régimen biopolítico y tanatopolítico[1] que nos moldea y nos regula desde que nacemos hasta que morimos, y que tiene repercusiones en distintas dinámicas que permiten legitimar la muerte y el rechazo de ciertos cuerpos por parte de quienes sienten que existe una naturaleza humana heterosexual. En este sentido, la heterosexualidad es una norma que administra nuestras vidas. La heterosexualidad no es una categoría que siempre ha existido, ni es una práctica de siempre, porque ésta solo toma forma desde el siglo XIX con la creación de la homosexualidad como patología y anormalidad (Llamas, 1999). La heterosexualidad y su constitución en géneros y sexualidades, solo funciona de forma binaria en la que cada cuerpo se destina hacia unos elementos de uso, unos deseos, unos placeres. Las categorías sexuales heterosexualidad y homosexualidad son categorías médico-científicas que solamente sirven para coartar la multiplicidad corporal humana, solo funcionan dentro de procesos de creación de cuerpos consumidos dentro de su fuerza de trabajo hasta la muerte; cuerpos “libres” dentro de la dinámica del consumo a partir de una identidad sexual.


Aproximación a la creación de la homosexualidad[2]


Las categorías sexuales son ficciones y para demostrarlo expondremos de manera general un pequeño recorrido de esta categoría. Hacia 1869 el discurso médico científico de la época, trataba de generar un estándar de la patología física sexual en base a la naturaleza humana: heterosexual, blanca, prudente- Victoriana. (Foucault, 1983; Preciado, 2002; Halberstam, 2008). Esto llevo a que se destinaran cuerpos normales y anormales, en los que lo normal era el ser hombres y mujeres por supuesto heterosexuales. Los desviados, tendrán una nueva fisionomía sus huesos, músculos, actitud, entre otras vienen de una expresión intrínseca de su ser que solo responde la desviación de lo que debe ser lo humano heterosexualizado. Un ejemplo de esta fisionomía y arquitectura corporal es el Uranista (Urning- Tercer Sexo) quienes fueron descritos por el neurólogo Magnus Hirsfeld y que fueron un elemento de repulsión en Alemania y el resto de Europa.


Los músculos del uranista son más flojos que los masculinos. En consecuencia existe en la mayor parte de los casos una tendencia natural a los movimientos tranquilos (paseos a pie, deporte de excursión, de montaña, ciclismo, natación y baile). Mientras que la musculatura corporal deja mucho que desear la musculatura lingual denota acostumbradamente una fuerte actividad, por eso consideramos que los uranistas, como las mujeres, son a menudo sumamente locuaces (Hirsfeld citado por Sáez, 2008, p. 24).


En Medellín, Antioquia (Colombia) y tal vez en varias partes de Latinoamérica la categoría homosexual no es desarrollada sino hasta principios del siglo XX; ya que antes de esta denominación científica, se seguía llamando y acusando a estas personas como sodomitas o contra natura. El término homosexualidad se puede rastrear desde un asesinato conocido como “el crimen de la mansión” ocurrido en 1928 en Medellín en donde “un muchacho llamado Roberto de Jesús Múnera fue asesinado por Carlos Cano a quien se le denominaba como invertido sexual.” [3] De igual forma esta noción de anormalidad homosexual[4] siguió su curso. En 1946 el Doctor Quintero Díaz en una ponencia expuesta en Bogotá, expone la homosexualidad como un retraso, un proceso que no permite el desarrollo de una humanidad sana y binaria. Él dijo:


Anormalidad sí, porque el homosexualismo no es más que una atrasada etapa de la evolución hacia el verdadero varón y la verdadera hembra; un vestigio del primitivo hermafroditismo, una falta de completa diferenciación sexual, que no radica en la actividad propiamente dolosa del individuo , en sus vicios, en su depravación, sino en su propia naturaleza. (Bustamante, 2004, pp. 145- 146)


La homosexualidad fue y es estigmatizada. El giro que dio hacia finales de los 60s con el término gay constituyen un arma que sirvió para generar un intento de revolución pero que al tiempo sirvió para generar unos mercados destinados hacia estas “poblaciones” a las que se les hará un mercado LG-B-T. El cuerpo contemporáneo tiene todas unas relaciones y arquitecturas que parten de una red de tecnologías visuales-pornográficas, auditivas, farmacológicas, que se han extendido de manera global a través de la internet, los medios de comunicación, las instituciones médicas, la medicalización de la vida[5], etc. Estos son cuerpos snuff, cuerpos supervisados, cuerpos que consumen y son consumidos por el mercado, por las instituciones desde antes de nacer y hasta el momento de la muerte, cuerpos banalizados.


Cuerpos Snuff y Bio- Sexopolítica


Las grabaciones o películas snuff, son películas que tuvieron gran auge dentro de los años 70 en Estados Unidos en que se mostraba el supuesto asesinato de personas desde que entraban a un sitio hasta que eran asesinadas. Estas películas exponen el cuerpo viviente hasta el momento de su muerte, transforman la muerte en representación pública. (Preciado, 2008, pp. 243-246). Decimos junto con Beatriz Preciado que la política Snuff haría parte de ese control de los cuerpos, que los hace fuerzas de consumo, que los binariza dentro de dinámicas de clasificación heterosexuales. La política de los cuerpos snuff es el estar vigilados, controlados e inmersos dentro de la “libertad” de consumo de pornografía, del viagra, de los fármacos, de los controles médicos antes de nacer, de las construcciones prostéticas de género y sexualidad que se dan en el cuerpo; de las identidades sexuales como verdades ontológicas, de los videos que banalizan la muerte de los cuerpos, de cuerpos que creen que existen puntos de placer específicos... Esto son cuerpos snuff: cuerpos que consumen que se adhieren a tecnologías, cuerpos que son vigilados, representados, banalizados y supervisados hasta el momento de la muerte. De esta manera el cuerpo sexuado es Snuff a partir de la sexopolítica.


La sexopolítica es una de las formas dominantes de la acción biopolítica en el capitalismo contemporáneo. Con ella el sexo (los órganos llamados “sexuales”, las prácticas sexuales y también los códigos de la masculinidad y de la feminidad, las identidades sexuales normales y desviadas) forma parte de los cálculos del poder, haciendo de los discursos sobre el sexo y de las tecnologías de normalización de las identidades sexuales un agente de control sobre la vida (Preciado, 2002, p. 1).


Estas tecnologías permiten un desarrollo de una arquitectura corporal sobre: qué se debe hacer con el cuerpo, de qué puntos específicos de placer existen, qué géneros, qué sexos. Toda una scientia sexualis del siglo XXI que se ha transformado desde las tecnologías y desarrollos científicos. Las hormonas y su comercio permiten configurar cuerpos que se amolden a la feminidad o masculinidad, así mismo la pornografía mainstream funciona como pedagogía sexual. Todo esto funciona a partir de consumos que se dan en el cuerpo y que permiten seguir en construcciones binarias desde lo que consumimos. Cada cuerpo se comunica con el planeta y con los flujos de consumo que el medio emite. El cuerpo así, crea, en relación a Deleuze y Guattari, una molaridad sexual que se constituye con cada uno de los pequeños microconsumidores que la constituyen y que hacen parte de las construcciones de cuerpos heterosexuales y homosexuales, ya que son entidades/ficciones que no desaparecen, solo toman en este momento la forma de un nuevo mercado poblacional que crea deseos, modas, libertades, y todo un entramado arquitectónico específico para el cuerpo heterosexual, homosexual, gay, lésbico, etc. Limitando y orientando el cuerpo hacia las dinámicas “normales” de sexualización e identificación en base a los márgenes de una verdad sexual.


Micropolítica Sexual: Arquitecturas Corporales disidentes


Aun se desconoce el gran abanico de posibilidades corporales que como se han venido vislumbrando, parten de sexualidades estigmatizadas, de procesos de autoexperimentación, de ontología crítica de nosotros mismos, se teme descubrir el cuerpo propio; romper con las limitaciones corporales que como ya nos dijo Foucault se reducen a la comida, la bebida, y el sexo. Ahora estamos en la posibilidad de hacer contra producciones sexuales, descolonizar el saber sexual, a partir de lo que hay en nuestros contextos y cuerpos para permitirnos ser fugas, rizomas, dentro de procesos en los que los cuerpos son simplemente cuerpos de producción hasta el momento de su muerte. (Preciado, 2002). Deleuze y Guattari dentro de El Antiedipo (1985) y dentro de Mil Mesetas (2006) nos recuerdan la importancia de las construcciones micropolíticas en las que la molecularidad está conectada a las molaridades. De esta manera las resistencias y las contra-producciones que nos señalaba Foucault y que nos dirá Beatriz Preciado, parten de generar modos distintos a los señalados por el mercado desde cada uno de nuestros cuerpos. Esto es el ser consientes de la red bio-sexopolítica de la heterosexualidad y comprender que las categorías sexuales y de género son ficciones que se inscriben en el cuerpo que hacen parte del entramado de la construcción de los cuerpos vivientes a través de tecnologías. Ya es hora de comprender que los ideales del sujeto sexual moderno son construcciones que no sirven para denominar la multiplicidad de devenires corporales, los cuerpos y la constitución humana es infinita.


Consideramos que las de-construcciones corporales podrían partir de esa indiferenciación- desindentificación sexual y de género; de prácticas anales, creativas, asexuales, trans, frígidas, mestizas, sucias, postpornográficas, de prácticas contra-sexuales de la normatividad y arquitectura heterosexual del cuerpo. Estos procesos se pueden dar dentro de procesos de autoexperimentacion corporal en los que la multiplicidad parte de nuestros cuerpos, porque así como hemos sido marcados dentro de fascismos sexuales, también es posible salir de ellos y generar fugas que permitan una multiplicidad de existencias que luchan contra las dinámicas de la administración sexual de la vida y que se orientan hacia una infinitud de placeres, sensaciones, vivencias, existencias, identificaciones, mutaciones, cuerpos infinitos que buscan en la disidencia nuevas y distintas formas de subjetivación y de arquitectura corporal.


Referencias


  1. Deleuze, G. & Guattari, F. (1985) El Antiedipo: Capitalismo y esquizofrenia. Barcelona: Ediciones Paidos Ibérica, S.A.

  2. ------------------------------ (2006) Mil Mesetas: Capitalismo y esquizofrenia. España: Pre-textos.

  3. Foucault. M. (1983) Historia de la sexualidad: La voluntad de Saber. México: Siglo XXI editores, S.A

  4. Halberstam. J. (2008) Masculinidad Femenina. Madrid, España: Editorial Egales

  5. Llamas, R. (1998) Teoría Torcida: Prejuicios y discursos en torno a “la homosexualidad”. España: Siglo XXI de España, Editores.

  6. Preciado. B. (2008) Testo Yonki. España: Espasa Editorial

  7. ---------------- (2002) Manifiesto Contra Sexual: Prácticas subversivas de identidad sexual. España: Editorial Opera Prima.

  8. ---------------- (2002) Multitudes Queer: París, Multitudes N. 12.

  9. Saez, J. (2008) Teoría Queer y psicoanálisis. Madrid, España. Editorial Síntesis.

  10. Wittig. M. (2006) El pensamiento Heterosexual y otros ensayos. España: Editorial Egales.


*Tomado del Archivo Documental “Cuerpos, sociedades e instituciones a partir de la última década del Siglo XX en Colombia”. Mallarino, C. (2011 – 2016). Tesis doctoral. DIE / UPN-Univalle.



[1] El término Biopolítica hace referencia al control de las poblaciones. Es la administración de la vida a través de múltiples dispositivos de control, ratio gubernamental en los que los saberes-poderes, funcionan a partir del ejercicio del Biopoder. Véase: Foucault, M. (2007) Seguridad, Territorio, población: Curso en el College de France (1977-1978); Foucault, M. (2008) El nacimiento de la Biopolítica: Curso en el College de France (1978-1979) Decimos Tanatopolítica heterosexual a las muertes que genera la división sexual y de género, en las que se institucionaliza la muerte. Véase: Beatriz Preciado: Muertes chiquitas y Revoluciones Vivas.


[2] Homosexual” es un término híbrido del griego y el latín (inventado sólo a fines del siglo pasado precisamente por Benkert, un eminente médico húngaro). (Bustamante, 2004, p. 140) También se puede consultar el origen del término en Teoría Queer y psicoanálisis de Javier Sáez. (Referencia completa en los datos referenciales del texto). Para ver un desarrollo de la homosexualidad (Masculina/Femenina) en Estados Unidos. Véase a Rubin, (1989) Reflexionando sobre el sexo: notas para una teoría radical de la sexualidad.


[3] El término invertido por un lado está en Bustamante quien muestra en su texto: Los invisibles en Antioquia que el término nace de Karl Heinrich quien considera al homosexual como un producto invertido de la naturaleza. O está la versión de Ricardo Llamas quien dice el término inversión nace de una expresión del psiquiatra alemán C. Westphal que habla de la sensibilización sexual opuesta “kontrare sexualempfindung” y termino desde el cual según, un año más tarde se convierte en Londres en “inverted sexual proclivity” y de allí surge la expresión italiana “inversiones dell´ istinto sessualle” Ricardo llamas hace referencia a que el término homosexual es anterior a esta categoría.


[4] El término homosexual como tal se impuso en el código penal de 1936 en Colombia pasando con esto a ser una enfermedad. (Velandia, 1999, p. 197)


[5] Para el tema de la Medicalización de la vida: Véase el texto de Ivan Illich: Némesis Médica (1975).



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