La cara y el concepto de identidad: metáforas corporales



1. El cuerpo: un dominio cognitivo básico*


El cuerpo humano se vincula directamente con nuestra experiencia sensorial, pues mediante el cuerpo conocemos la realidad, nos relacionamos con otras entidades, experimentamos el tacto, los sabores, percibimos visualmente las entidades que nos rodean, diferenciamos olores y los asociamos con determinadas situaciones o eventos (Pérez Paredes 2009). Por estas razones (Johnson 1987), el cuerpo y sus partes se conceptualizan como entidades cognitivamente básicas.


De hecho, la base experiencial que nos proporciona nuestro cuerpo (Lakoff y Johnson 1980, Lakoff 1993), ya sea por medio de la manipulación de objetos o mediante la experiencia del espacio y del movimiento, es la que nos permite comprender conceptos abstractos, o dicho en otras palabras, es esta experiencia la que permite que algo resulte significativo para un individuo. Esta base experiencial que nos proporciona nuestro cuerpo, dadas sus características físicas o sensoriales, es universal, puesto que todos los seres humanos estamos dotados de cuerpos semejantes en términos físicos, ya sea por la apariencia física de nuestro cuerpo o por su funcionalidad, es decir, fisiológicamente los seres humanos funcionamos de la misma manera, independientemente de la cultura, la raza o la ideología. Es por eso que los sustantivos que denominan partes del cuerpo humano constituyen un dominio que permite expresar de manera productiva otros significados, independientemente de la lengua que hablemos. Esta base experiencial del cuerpo humano genera múltiples imágenes esquemáticas (Sinha y Jensen 2000: 21) que permiten entender y categorizar las entidades que nos rodean, las situaciones o los eventos. Es decir, el cuerpo humano y la experiencia del mismo constituyen una fuente de configuraciones y conceptualizaciones que nos permiten entender una gran cantidad de entidades y de eventos en términos del mismo cuerpo.


1.1 La extensión semántica


Las imágenes esquemáticas generadas por el cuerpo y sus experiencias, en la medida en que aluden a situaciones concretas, se proyectan a diversos dominios conceptuales, de manera que su conceptualización resulta más accesible. De acuerdo con los estudios (Heine, Claudi y Hünnemeyer 1991; de León 1991; Svorou 1994; Levinson 1994; Matsumoto 1999, entre otros) los elementos lingüísticos que designan partes del cuerpo en distintas lenguas tienden a codificar partes de objetos, relaciones espaciales y relaciones temporales.


El hecho de que los sustantivos de partes del cuerpo puedan proyectarse no sólo obedece a su carácter básico, sino a que conforman una serie de marcos semánticos (Fillmore 1982) que hacen referencia fundamentalmente a aspectos físicos, pero también a aspectos sociales y culturales. Lo anterior significa que las partes del cuerpo se distinguen por constituir un dominio cuyos rasgos semánticos se encuentran relacionados directamente con aspectos concretos, tales como la localización con respecto al todo, la forma, rasgos funcionales (pues cada parte del cuerpo desempeña una función en el organismo humano), y también valores que han adquirido cultural o socialmente. Los marcos semánticos relacionados con el dominio conceptual de las partes del cuerpo obedecen a cuatro grandes categorías: 1) la localización de la parte del cuerpo con respecto a los tres ejes que lo dividen (eje vertical, eje horizontal y eje lateral); 2) la naturaleza formal de la parte del cuerpo en relación con las formas prototípicas, captadas por la percepción visual (por ejemplo, redondo, largo, delgado, etc.); 3) la función que desempeña cada parte del cuerpo y que es connatural a ella; y 4) valores atribuidos socialmente y que pueden ser particulares en cada cultura.


1.2. Las partes del cuerpo en el espacio


Uno de los fenómenos que ha provocado un gran interés no sólo entre los lingüistas sino también en otros estudiosos, sobre todo de las ciencias cognitivas, ha sido la presencia de morfemas espaciales en una multiplicidad de lenguas los cuales provienen de sustantivos que denominan partes del cuerpo. Este hecho ha sido catalogado en la tipología lingüística como un fenómeno universal (Heine, Claudi y Hünnemeyer 1991; Levy 1992; de León 1991; Svorou 1994, entre otros).



Continúa...


Nota: No se incluye el texto completo por su extensión, el lector puede solicitar el documento desde la página principal (parte inferior), a través del enlace: CONTACTO


*Texto tomado del Archivo Documental “Cuerpos, sociedades e instituciones a partir de la última década del Siglo XX en Colombia”. Mallarino, C. (2011 – 2016). Tesis doctoral. DIE / UPN-Univalle


La autora: Universidad Autónoma Metropolitana, Unidad Xochimilco, México D.F., México / kukiper@yahoo.com

Entradas Destacadas