"Estilos del cuerpo expuesto"


 

RESULTADO DE INVESTIGACIÓN: Este artículo se deriva de un estudio realizado con el apoyo de Colciencias y la Universidad del Valle sobre las formas cotidianas de invención del cuerpo joven y las apariencias corporales en Cali, en estratos medios y altos.

 

Resumen


Este artículo examina algunas lógicas que animan la presentación pública del cuerpo entre jóvenes no pobres de Cali (Colombia) y el examen continuado de la apariencia personal. Aunque el mercado de bienes de consumo y servicios para jóvenes, la comunicación mediática, la moda y el grupo de pares amenazan con tutelar la vida de cada cual, en la apariencia corporal de algunos de estos jóvenes no pobres se juega una suerte de estilo propio y personal que les permite moverse en esos entornos sin sucumbir completamente a su tutelaje.


Palabras clave: cultura somática, jóvenes urbanos, cuerpo.



Resumo


O artigo examina algumas lógicas que animam a apresentação pública do corpo entre jovens não pobres da cidade de Cali (Colômbia) e o exame contínuo da apariência pessoal. Ainda que o mercado de bens de consumo e de serviços para jovens, a comunicação imediata, a moda e o grupo de pares ameacem com tutelar a vida de cada qual, na aparência corporal de alguns destes jovens não pobres se joga uma sorte de estilo próprio e pessoal que lhes permite mover-se nesses meios sem sucumbir completamente à sua tutelagem.


Palavras-chaves: cultura somática, jovens urbanos, corpo.



Abstract


This article examines some logics that encourage the public exposure of the body among no-poor youths in Cali (Colombia), and the continuing examination of the personal appearance. Although the consumption and services market for youths, the media communication, the vogue, and the peers group threaten to influence everybody’s life, in the body appearance of some of these no-poor youths there is played a kind of proper and personal style that allows them to move in their environment without succumbing to its influence.


Key words: somatic culture, urban youths, body.



1. Las lógicas de la exposición urbana del cuerpo joven


El lenguaje y jerga cotidiana de algunos jóvenes caleños distingue radicalmente entre “ser lindo” y “estar bueno”. En el primer sentido se destaca la belleza orientada a satisfacer el ideal de “ser otros cuerpos” (el ideal de la fusión), la belleza asociada al propósito orgiástico (disolverse en otras experiencias corporales). Allí cobra relevancia y centralidad “estar bueno”, “ser sexy” “prepararse para la celebración”, hacer del cuerpo personal un objeto de comun(icac)ión social y encuentro colectivo. En el segundo sentido, la belleza está orientada a satisfacer el ideal de una vida personalmente vivida y representada a otro. Allí cobran relevancia valores como “ser lindo”, “tener un estilo propio”, “tener una apariencia adecuada”, “buena presentación”, “parecer saludable”, “ser atlético”. Los valores en juego son, como lo sugirió alguna vez Baudrillard (1974), los de un erotismo funcionalizado “en que predomina la función social del intercambio”. En el lenguaje común de los jóvenes consultados en los grupos de discusión1, “ser lindo” alude menos a la “belleza del cuerpo” que a la “calidad de la personalidad”, y pasa más por el rostro y la “manera de hablar” que por el cuerpo y “los modos de moverse”. En el primer caso (“estar bueno”) estamos ante el tipo de apariencia táctil que se manifiesta como una invitación a “tocar”; en el segundo caso (“ser lindo”) la eficacia de la apariencia deviene óptica, apunta más bien al “ver”.


Lo que se juega en la apariencia del cuerpo y la belleza dista de ser superficial y leve. La apariencia física y la belleza están operando como auténticos capitales sociales de los que se espera “rentabilidad” y retornos significativos en términos de aumento de la comunicabilidad y aceptación social, posibilidades efectivas de ascenso social, rendimiento erótico y proyección pública. Si se asume seriamente el tema de la apariencia y la belleza corporal en las agendas públicas y políticas, hay que arrebatarle a la moda y los modelajes, a las formas trivializadas de la belleza en los medios de comunicación y al circuito del moldeo técnico del cuerpo, el derecho a administrar e imponer el canon de belleza (aunque se trate de un canon que admite diversidad). También es necesario asumir que el derecho a la belleza, tanto como el derecho a la salud, al cuerpo sano, a la buena alimentación, a la visibilización pública y al erotismo, implica “desnaturalizar” y “desprivatizar” las apariencias corporales y comprender que, como ocurre con las inteligencias –estimuladas mediante intervención educativa–, pueden ser objeto de desarrollo y preocupación pública, o al menos objeto de discusión ciudadana. Por ejemplo, en el seno de la vida escolar adolescente, rica en asedios y pequeñas tragedias asociadas a la urgencia de “apariencias adecuadas”, debatir acerca de “la belleza corporal” puede contribuir a desmitificar y moderar la lesiva influencia del “canon de moda” que discrimina, fuerza inversiones suntuarias y vulnera el equilibrio psíquico y emocional de muchos hombres y mujeres jóvenes.


Camuflaje, mimetismo, adaptación y diferenciación: cuatro modos de la apariencia corporal


Hay por lo menos cuatro lógicas de presentación del cuerpo y la apariencia corporal entre los jóvenes consultados. Cada una resume las reglas que suelen seguir estos jóvenes de acuerdo a juegos sociales en que requieren disponer públicamente sus apariencias corporales para obtener rendimientos simbólicos y materiales:


  1. La lógica de diferenciación o búsqueda de estilo propio. Es la apariencia en sentido prefigurativo2, es decir, aquella en que el “yo” (y, en parte, mi generación) define las reglas de visibilización y los requisitos para diferenciarse de otros que son “mis iguales generacionales” (diferencias entre grupos de la misma edad y clase; diferencias entre grupos de la misma edad, pero distinta clase social) y de los que no pertenecen a “mi generación” (niños, adultos y viejos). El “joven” le enseña a “los mayores” cuál es la apariencia “apropiada”. Considera procedimientos de diferenciación respecto al grupo de pares en lo que, más adelante, denominaremos “estilo propio”.

  2. La lógica de la adaptación o camaleonismo. Prescribe operaciones de adaptación de la apariencia a las exigencias que impone el mundo adulto, los ritos religiosos heredados y las instituciones instruccionales: uniformes escolares, ropa formal de trabajo en las labores profesionales, traje adecuado para ceremonias religiosas –matrimonios y entierros–, o celebraciones y ritos de paso que marcan la transición de joven a adulto –grados, quince años, viaje de estudio fuera de casa–. Es la apariencia post-figurativa, es decir, que imponen las instituciones adultas o los de mayor edad a los jóvenes.

  3. La lógica de imitación o mimética. La proyección de la apariencia propia teniendo como referencia el canon del grupo. Se reconoce la imagen propia de acuerdo a las exigencias y requisitos de la imagen del grupo: estamos ante el desafío de integrarse al grupo de pares y, en ese sentido, se trata de la apariencia co-figurativa. Aquí el “yo” se adecua a las imposiciones del grupo de iguales.

  4. La lógica de ocultamiento o camuflaje. A diferencia de las anteriores, esta operación consiste en pasar inadvertido respecto al mundo social en que el sujeto se desenvuelve. El camuflaje se distingue de las otras operaciones y, en particular, del camaleonismo, en que la eficacia pasa por la invisibilización social en un ámbito frecuentemente no institucional y burocrático (la calle peligrosa, el centro de la ciudad, la noche, la marcha de protesta).

En resumen, una lógica crítica y resistente que obra desde el atrincheramiento en la diferenciación propia y la búsqueda del estilo propio; una lógica imitativa o de grupo que aspira a adecuar la apariencia a las exigencias de la tribu; y una lógica adaptativa (camaleónica) que se afirma y adecua al orden y reglas de la apariencia delimitada por la escena laboral e instruccional adulta (igual en la escuela que en la milicia, en la iglesia y el trabajo). Descontada la cuarta lógica –de ocultamiento, más que de visibilización–, hay buenas razones para pensar que los jóvenes integrados, en general, operan estas tres lógicas en los escenarios sociales en que se desenvuelven: la ciudad restringida a sectores de mediano y alto poder adquisitivo, los ámbitos instruccionales adultos y los espacios de encuentro filiales (tribus y familias). Uno puede advertir tentativas de estilo propio tanto en la ciudad restringida como en el grupo de pares y en la escuela; operaciones de adaptación en el centro comercial, en la vida familiar y en el trabajo; y fórmulas miméticas en el grupo de pares, pero también en la escuela o el bar.



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