Llegar a viejo. Representaciones sobre el cuerpo envejecido en un grupo de ancianos de ...




Introducción*


El cuerpo ha sido entendido y estudiado fundamentalmente desde dos grandes corrientes de las ciencias sociales: una que plantea que es necesario comprender la forma en que las condiciones biológicas de la existencia afectan el diario vivir y buscan analizar la interacción entre sistemas orgánicos, marcos culturales y procesos sociales y otras que concibe al cuerpo como un sistema de símbolos, como una construcción social de poder y conocimiento en la sociedad o como un efecto del discurso social. Estas dos corrientes aportan elementos importantes para el análisis y nos permiten reflexionar sobre carácter polisémico del cuerpo, su situación entre naturaleza y cultura que determinan que las aproximaciones analíticas no pueden ser unívocas. (Garay y Viveros, 1999: 20-21)


Las tendencias interpretativas fenomenológicas se basan en el concepto del cuerpo entendido como experiencia en el mundo, referido a las prácticas de un cuerpo que no sólo experimenta, sino que produce la realidad, el cuerpo es observado como una unidad donde el mundo se experimenta a través del cuerpo, que expresa a la sociedad y la cultura mediante la acción de cada sujeto y su situación. La experiencia permite al sujeto unificar lo corporal, con lo psicológico y lo cultural, posibilita la intersubjetividad. El proceso de envejecimiento. El envejecimiento es inherente al ser humano, es un proceso biológico, psicológico y sociocultural, que provoca cambios en los cuerpos, es además proceso heterogéneo es decir que no todas las personas envejecen al mismo ritmo. Estos cuerpos envejecidos son espacios donde confluye la historia personal, social y cultural de los individuos y a partir de los cuales se construyen una serie de representaciones sociales que coexisten y se modifican de acuerdo con el momento histórico y el contexto en el que se desenvuelven.


Por otro lado, como señala Domínguez (1992), la definición de vejez es administrativa, con diferencias según los países y los sexos; los criterios de entrada en la vejez han cambiado; el criterio biológico, la edad de la jubilación y la cesación de toda actividad son aspectos diferentes que tienen que ver con la definición de vejez, con las formas de vida familiar y con la percepción que de esos aspectos tiene la población en general y las personas ancianas en particular.


El proceso de envejecimiento, trae cambios en la composición de las redes de relaciones sociales donde juegan un papel significativo el género, esto se hace evidente al comparar los usos y distribución del tiempo y el cambio y la continuidad de los roles al interior de los grupos domésticos.


La vejez se vive de manera diferencial de acuerdo con la clase social en la que se ubica la persona anciana, de acuerdo con Rosenblueth (1985) consideramos al envejecimiento una característica de clase que varía según la participación en el aparato productivo, la distribución desigual de riqueza y los mecanismos que cada tipo-clase se ingenia para sobrevivir. Tenemos que analizar cuáles son las condiciones socioeconómicas en que viven las personas durante el envejecimiento, la población que aún continúa trabajando o que tiene una pensión, dispone de recursos económicos propios que les permiten mantener o adquirir cierto nivel de independencia respecto a otros miembros del hogar, a diferencia de quienes no tienen este recurso y dependen de los apoyos económicos de sus hijos o de otros integrantes de la red social. Sin embargo, el retiro del mercado de trabajo o la jubilación son acontecimientos que marcan de manera importante esta etapa de la vida, ya que los individuos experimentan una redefinición de sus papeles sociales porque ven disminuir sus recursos económicos. (García, 1998)


Si bien estamos de acuerdo con que las diferencias de clase marcan una desigualdad ante el padecimiento, en la manera de enfrentarlo intervienen además otras variables, como manifiesta Cantón (1998), el proceso de envejecimiento representa una serie de pérdidas materiales, sociales y de salud. En la historia individual y social del adulto mayor (65 años y más), se construyen un serie de representaciones y prácticas en torno a la situación económica, la salud, la familia y las redes sociales, que si bien están determinadas por su contexto socioeconómico, van diferenciándose de acuerdo a la dinámica que se establece dentro de la red de relaciones con que cuenta cada individuo en lo particular, por lo que existen diversas formas de enfrentar las pérdidas materiales, sociales y de salud que representa el proceso de envejecimiento. (Cantón, 1998: 7)


Así en la vejez, como etapa final de la vida, existe una confluencia de factores individuales, familiares, institucionales y socioeconómicos que determinan estados de salud y capacidades de respuesta. Se da la presencia simultánea de padecimientos, por lo cual no existe una causa de morbilidad o muerte sino una interrelación de varias. También es en la vejez donde tienen mayor repercusión las manifestaciones y consecuencias de la morbilidad y de la incapacidad sobre la calidad de vida. Llegar a viejo. Representaciones sobre el cuerpo envejecido. En este trabajo se presentan los resultados de una investigación etnográfica con un grupo de 10 ancianos que viven en la Delegación Iztapalapa Distrito Federal. Son seis mujeres y cuatro hombres cuyas edades fluctúan entre los 61 y los 76 años, casados o viudos, todos tienen hijos y cuentan con un ingreso familiar promedio de uno a dos salarios mínimos. Además de ubicarse como adultos mayores, acuden a las instituciones de salud para su atención ya que padecen diabetes mellitus tipo 2 e hipertensión arterial. Al hablar con ellos sobre cómo viven la vejez, los ancianos establecen una serie oposiciones, cuando se estaba joven y sano, existía fuerza física, se hacían todas las actividades que uno requiere, sin embargo, con la presencia de la vejez y las enfermedades se pasó a una situación de debilidad e inmovilidad, por lo que estableció una relación de dependencia con los demás. Con la edad todo se acaba, los huesos se van gastando. Irma.


Las mujeres destacan que antes cuando estaban jóvenes podían hacer su quehacer. Si bien mencionan que la presencia de las canas y las arrugas señalan los años vividos, para ellas el factor determinante que dio inicio a su proceso de envejecimiento es la menopausia, que algunas de ellas asocian a la aparición de otros padecimientos, pero no está muy claro si es un factor coincidente o desencadenante. Cuando se me retiró la regla empezaron mis achaques. Teresa.




Continúa...


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*Texto tomado del Archivo Documental “Cuerpos, sociedades e instituciones a partir de la última década del Siglo XX en Colombia”. Mallarino, C. (2011 – 2016). Tesis doctoral. DIE / UPN-Univalle.


La autora: Universidad Nacional Autónoma de México UNAM, Ciudad de México DF, México - Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina, Facultad de Medicina / enarganis@yahoo.com.mx

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