Corporalidades diversas y habilidades mixtas: replanteando las representaciones sociales



Resumen


El presente es un artículo de reflexión, basado en un trabajo de investigación, que ha buscado indagar en la representación social de la discapacidad en diversos contextos; a la luz, de la experiencia de la práctica de danza integrada y sus procesos asociados, en algunos contextos en Colombia. La danza integrada es una modalidad que se ha adaptado en el país, derivada en gran parte de un método conocido como DanceAbility que permite la práctica de la danza a personas con y sin discapacidad confluyendo en un mismo espacio. Planteando esta modalidad de danza como una posibilidad de agencia corporal y con ello una opción para la revaluación de representaciones sociales naturalizadas sobre la discapacidad.


Palabras Claves: Danza – Representación – Agencia – Corporalidad – Discapacidad




Abstract


This article is about reflection, based in a research work, which has looked for investigating in the social representation of disability in varied contexts; in the light of the experience of the practice integrated dance and her linking processes, in some contexts in Colombia. The integrated dance is a modality which has been adapted in the country, derived principally of a method known as Dance Ability, which allows the practice of the dance to disabled and not disabled people converging in a same space, setting out this modality in dance as a possibility of Corporal agency and with that a choice for the revaluation of social naturalized representations about disability.


Keywords: Dance – Representation – Agency – Corporality – Disability




“La representación es un proceso en el que se usa el lenguaje para decir algo con sentido sobre”[1], es un proceso complejo, que podemos evocarlo de manera sencilla; si señalamos el concepto de casa, carro, libro etc., se nos viene a la cabeza la idea o imagen que nos hemos formado sobre estos. Sin embargo, los procesos y las prácticas de representación, ni son uniformes, ni unívocas, ni tan simples como pareciera, y sobre todo, son producto de una construcción social.


Además, como lo señala Stuart Hall, “también formamos conceptos sobre cosas que nunca hemos visto, y posiblemente nunca veremos, y sobre gente y lugares que simplemente hemos inventado.”[2]. Así, para mí, durante muchos años, las personas en situación de discapacidad fueron esos “otros” que simplemente nunca había podido ver y reconocer realmente, y en gran medida, muchas de las alusiones que oía o veía, eran esas representaciones, esas ideas, “simplemente inventadas”.


Desde hace un par de años, que vincule mi práctica investigativa, entre otras, a asuntos que, de alguna manera cruzan transversalmente la “discapacidad”, comprendo que difícilmente pude haberme armado alguna idea familiar en torno a ésta. Además, he identificado, no sólo en mi investigación sino en la misma experiencia, las implicaciones de las representaciones sociales generalizadas, que opera sobre los demás en el contexto que nos desenvolvemos, y la importancia de compartir un espacio común que nos acerca a personas que por lo general han estado segregadas, y allí poderse reconocer.


Así, este texto, se propone realizar una breve presentación y descripción desde mi experiencia y mi mirada como investigadora social, como bailarina y como mujer, de cómo, he podido identificar que existen procesos, que interpelan lógicas de representación social que han operado de manera naturalizada en muchos contextos, y cómo algunos procesos alternativos desde el arte y en el caso concreto desde la danza, contribuyen a generar miradas descentradas de procesos hegemónicos y hegemonizados.



Introducción


En Colombia, en la última década, se ha avanzado bastante en términos de políticas públicas en torno a la discapacidad, y en acciones que son fundamentales para el desarrollo de los derechos de las personas en situación de discapacidad, y su reconocimiento como sujetos políticos. En algunos contextos, como sectores de la educación pública colombiana, por citar un ejemplo, desde hace más de una década, el término “inclusión”, comenzaba a hacer parte de la cotidianidad, gracias, a ciertas políticas públicas que empezaron a dictar obligatoriedad, y que han buscado generar acciones, propiciando el acceso a la educación, a población en situación de discapacidad que no había podido acceder antes a esta.


Sin embargo, no podemos con ello, señalar que socialmente haya desaparecido o disminuido del todo la exclusión, pues es importante tener presente que casi de manera generalizada estos dictámenes no han estado del todo acompañados de procesos de reflexión, asesoría y socialización, que permitan una participación efectiva y más allá de la instrumentalización y que, en general, den pie a toda la población a desarrollar prácticas desde el planteamiento de la diversidad y la diferencia. Y es que, como lo señala Skliar[3] en su análisis sobre la “inclusión”, los discursos sobre discapacidad en general, continúan representando un fuerte movimiento excluyente y negador de la diferencia con modelos de normalidad imperantes.


En el año 2013, entró en vigencia en Colombia, la ley 1618, con el objeto de


“garantizar y asegurar el ejercicio efectivo de los derechos de las personas con discapacidad, mediante la adopción de medidas de inclusión, acción afirmativa y de ajustes razonables y eliminando toda forma de discriminación por razón de discapacidad, en concordancia con la Ley 1346 de 2009.”[4]


Pero, la eliminación de todas estas formas de discriminación, precisamente, no se darán del todo, si no se promueve también, la generación de procesos sólidos de formación y educación ciudadana para asimilar estos “nuevos conceptos” y enfoques políticos. No sólo, en el ámbito de la población con discapacidad y las organizaciones y profesionales que trabajan en ésta área, sino también en la población en general.


Y es que, no podemos desconocer que vivimos en un sistema productor de clasificaciones, de valores modernos de normalidad para los individuos y con ello, todo tipo de control y parámetros para sus cuerpos, por lo cual se hace necesario, en este tipo de abordajes, poner en tensión el concepto de <discapacidad>, y la representación social que en algunos contextos, se tiene de ella, pues, estas concepciones no son estáticas, ni dadas, ni naturales, sino que responden a prácticas socialmente construidas.


Hall,Stuart. (ed.), Representation: Cultural Representations and Signifying Practices (London: Sage Publications, 1997) Cap. 1. Traducido por Elías Sevilla Casas. 1997, 2.


[2] Hall, Stuart, Representation: Cultural Representations and… 5


[3] Skliar, Carlos. ¿Incluir las diferencias? Sobre un problema mal planteado y una realidad insoportable. (Buenos Aires: Flacso, 2009).


[4] http://wsp.presidencia.gov.co/Normativa/Leyes/Documents/2013/LEY%201618%20DEL%2027 %20DE%20FEBRERO%20DE%202013.pdf. 2.



Corporalidades diversas y habilidades
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