Body Matters. Essays on the Sociology of the Body


SUE SCOTT y DAVID MORGAN

Body Matters.

Essays on the Sociology of the Body

(London, The Falmer Press, 1993)

Se trata de un interesante conjunto de ensayos, editados por Sue Scott y David Morgan, en un intento de ofrecer las potencialidades sobre las que la Sociología del Cuerpo y la propia Teoría Sociológica se moverán en el futuro. Ambos autores, ligados al Departamento de Sociología de la Universidad de Manchester (Morgan desde 1964 y Scott desde 1986 hasta 1992, en que pasa —este último— a formar parte de la Universidad de Stirling), no pretenden la elaboración de un manual comprensivo, como podría esperarse de un área incipiente, sino, por el contrario, mostrar cómo las diferentes subáreas recogidas en la obra pueden constituir una incorporación de gran interés para la Sociología en general.


Bajo la perspectiva de la diversidad, los autores desarrollan dos aspectos que cada vez cobran mayor interés para las Ciencias Sociales: por una parte, la construcción social del cuerpo y las cuestiones que en torno a él son percibidas como naturales de forma convencional, y, por otra, el control social y la regulación individual de los cuerpos.


Sin afirmarse sobre la especificidad del desarrollo de esta parcela del conocimiento como disciplina autó-noma, los autores, no obstante, coin-ciden en que el estudio del cuerpo no es una especialidad esotérica, sino que, por el contrario, puede ser dota-da de identidad para pasar a ser un tema ineludible dentro del pensamiento social contemporáneo. De este modo, se abordan aspectos como: la terapia sexual, la prostitución, el cuerpo masculino, la alimentación en los niños, la danza contemporánea, la construcción del cuerpo e imágenes del lesbianismo, etc. Subrayando las diferencias que acompañan dichas temáticas, se reseñan, además, los temas comunes que los acompañan como sexo y género, control y disciplina, y creencia popular. El objetivo fundamental de la obra en su conjunto es el de realzar los tópicos representados sobre la corporeidad de los actores sociales, en relación con los problemas de cada día y de la propia Teoría Sociológica.


Con el primer artículo, «Cuerpos desde una perspectiva social» —elaborado a modo de introducción por los mismos editores—, se hace un esbozo de las principales influencias y nuevos intereses de la Sociología en materias relacionadas con el cuerpo, como la Biología, el Feminismo, la Salud y la Enfermedad; destacando las posibilidades que la Sociología puede aportar en el acceso al cuerpo desde cualquier otra disciplina, y cómo todas ellas han puesto su énfasis en las diferencias convencionales entre biología y cultura. A su vez, al hablar del feminismo se abre un debate —al que se recurrirá en el desarrollo del libro— sobre las bases sociales para la diferenciación entre cuerpo masculino y femenino, y sobre el control de los cuerpos de las mujeres por parte de los varones.


El artículo de David Clark, «Con mi cuerpo yo te adoro», sobre la construcción social de los problemas sexuales del matrimonio, destaca el papel central del cuerpo en la institución matrimonial, que de forma tradicional ha servido para legitimar el acceso sexual, la procreación, delimitar las relaciones sexuales pre o extramatrimoniales o atar los cuerpos en la salud y la enfermedad. Es decir, el autor se detiene en los discursos particulares sobre la sexualidad en el matrimonio y cómo ésta ha sido problematizada, en donde la idealización del sexo marital y las creencias sobre el sexo y la pareja son dos procesos continuos. Destaca la influencia de los factores sociales en las disfunciones sexuales, que ponen de manifiesto otro tipo de relaciones como las interpersonales, y no sólo eso, sino que, además, en este breve espacio, articula una serie de direcciones para su terapia, con las respuestas dadas, entre otros, por Masters y Johnson y Bancroft. David Clark hace un reconoci-miento de la gran influencia de Foucault en todo el desarrollo ulterior de la Sociología del Cuerpo. Sus intereses relacionados con el control son, a su vez, el tema del artículo de Sherlock: «Danza y cultura del cuer-po».


La danza se revela en este tercer ensayo como una forma particular de arte, que pone de manifiesto dimen-siones más profundas de los grupos sociales, tanto por lo artificioso del lenguaje del cuerpo como por las percepciones que acompañan a los espectadores sobre las propiedades corporales. Los bailarines son portadores de valores culturales, en donde los movimientos de los cuerpos y el cuerpo mismo se hallan cargados de significados . Se abordan e interpretan aspectos como clase social e ideología visual y los valores étnicos y de género, buscando un marco explicativo desde una perspectiva cultural.


Mansfield y McCann, en «Musculación: el músculo y lo femenino», tratan la presentación pública y representación en un contexto de cambio social, subrayando la importancia que adquiere la teoría cultural, así como las ironías y paradojas en las que muchos incurren al identificarla con la condición postmoderna. La musculación, tradicionalmente considerada como un atributo masculino, se ve amenazada como tal, al ser adoptada también por las mujeres, al mismo tiempo que supone un desafío a las preconcepciones de ambos géneros. Sin embargo, con la musculación las mujeres ponen a prueba la capacidad de dirección de sus cuerpos de un modo subversivo, por cuanto se dirigen al reblandecimiento de las barre-ras en las diferencias de género.


Con el quinto ensayo, «Tú también puedes tener un cuerpo como el mío», el editor y compilador David Morgan reflexiona sobre cuerpo masculino y masculinidades. Propone diferentes lugares comunes en los que puede parecer más apropiada la discusión sobre género, cuerpos y poder, algunos más incorporados que otros a la vida cotidiana de los varones. De este modo pretende llamar la atención sobre cómo se trabajan y combinan de diferentes formas la personifi-cación y la desenvoltura en hombres y mujeres, y el carácter cuestionable de muchas oposiciones convencionales, como naturaleza y cultura, cuerpo y mente, público y privado. Género, poder y sexualidad son también los temas conductores del artículo de Susan S. M. Edwards: «Vendiendo el cuerpo, guardando el alma». Con el subtítulo de sexualidad, poder, teorías y realidades de la prostitución se censura la propensión generalizada a analizar de forma ahistórica y basándose en supuestas e inmutables características de la sexua-lidad del varón, y no en base a la defensa del poder masculino, que es el gran involucrado. Más dicho poder no puede ser siempre absoluto, y Edwards en su ensayo sobre las mujeres prostitutas soslaya cómo éstas preservan un sentido de la identidad personal en un contexto en el que se hace más patente la enajenación y la supremacía patriarcal. Las prostitutas guardan cierta autonomía, a través de diversas técnicas de distanciamiento (ocultar el nombre, retener una parte del juego o del cuerpo de la oferta sexual, llevar doble vida, etc.) que simboliza la venta única del cuerpo, en donde es la venta del alma a los ojos ajenos.


En «La mirada invertida», Ruth Waterhouse cubre diferentes aspectos de la sexualidad y el género en referencia al cuerpo de las lesbianas y de cómo éste ha sido social e históricamente construido. Es un análisis de una tradición invisible que es la del lesbianismo a través de sus cabezas visibles, que constituyen una aportación cultural, más allá de las alegaciones de prácticas antinaturales, que ha diferenciado a estas mujeres a lo largo de la historia de las «mujeres reales». La autora considera que se ha producido una identificación errónea entre identidad sexual y deseo sexual, en donde las tradiciones, las historias y los mitos se confunden, sin llegar a delimitar si es el deseo lésbico una parte esencial de la naturaleza femenina o, por el contrario, es un fenómeno socialmente construido y que sólo emerge frente a ciertos tipos de sociedades en momentos concretos de la historia.


Anne Murcott, en el último artículo, ilustra otra faceta en torno a la construcción social del cuerpo, en relación con la administración de los cuerpos de los niños y los diferentes aspectos que aparecen en la labor de crianza (el control de los esfínteres, de los alimentos y del cuerpo del infante), entendidos como modos de introducción de éstos en la vida social. Con el título «Pureza y corrupción: dirección del cuerpo y el espacio social de la infancia», la autora pone de manifiesto cómo del conocimiento de la concepción que la madre posea sobre la comida y su suministro en los hijos se derivará el propio conocimiento del concepto de cuerpo y persona que éstos llegarán a ser.


Una Sociología del conocimiento como propuso Durkheim y más tarde Berger y Luckmann, basada en las instituciones tradicionales: el trabajo, la familia, la religión, etc., no excluye, a un nivel si cabe inferior, el interés por tratar las emociones, el tiempo, el espacio y el cuerpo, y con este último, los caracteres de género, el cuerpo saludable, el control burocrático (lo que es apropiado o no dentro de las grandes organizaciones), la sexualidad..., en donde podemos enmarcar la obra Body Matters. La idea de su elaboración se gestó durante un congreso en septiembre de 1988, pero dicho congreso sólo fue una parte del proceso de creación del volumen, que finalizó en mayo de 1992. Como reconocen sus autores, uno de sus objetivos principales es el de recoger un reflejo de la vitalidad y la fluidez de toda la temática que acompaña a la Sociología del Cuerpo. No se oculta cierto grado de excitación al respecto, que desean compartir y despertar del mismo modo en los lectores al introducirse tanto en los temas nuevos como en los viejos con formas nuevas.



Body Matters
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